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Los vientos que se mantienen al
salir el Sol poseen las características del viento
Euro y, precisamente por esto, todo lo que nace de
las brisas los griegos lo llaman euros; y al dia de
la mañana siguiente, debido a las brisas del
amanecer, lo denominan aurion. No obstante, algunos
autores niegan que Eratóstenes haya sido capaz de
deducir la auténtica y verdadera medida de la
Tierra. Bien sea cierta su medición o bien no lo
sea, nosotros podemos definir los verdaderos límites
de las distintas regiones de donde surgen los
vientos. Por tanto, si las cosas son realmente así,
solamente se delimitará la auténtica medida de la
zona de los vientos donde soplan y se elevan con
mayor o menor violencia. Puesto que hemos ofrecido
una breve explicación, con el fin de que todo se
comprenda sin grandes dificultades, me ha parecido
bien plasmar en el último libro las dos figuras de
los vientos, lo que los griegos llaman schemata: una
representa y describe el origen de algunos vientos
concretos y la otra muestra el modo de ubicar las
casas y las plazas para evitar los vientos
perjudiciales.
En una planicie perfectamente
allanada colocaremos un punto central, que
denominaremos con la letra A; la sombra de la hora
matinal antes del mediodía que proyecte el gnomon la
señalaremos con la letra B, y desde el punto central
(A) abriremos el compás justo hasta la letra B,
desde donde trazaremos una circunferencia. Colocando
de nuevo el gnomon donde había estado antes, debe
esperarse, mientras la sombra va decreciendo, hasta
que logre igualar la sombra de la hora posterior al
mediodía con la sombra anterior al mediodía y
entonces alcanzará la línea de la circunferencia,
que representaremos con la letra C. Desde el punto B
y desde el punto C descríbanse con exactitud unas
circunferencias y el punto de intersección lo
representaremos con la letra D; a continuación, por
el punto donde se cortan las líneas en forma de aspa
y por el mismo centro donde está la letra D, trácese
una línea hasta el extremo y, en esta línea,
situaremos las letras E y F. Esta línea (E-F) será
la que indica la división del mediodía y del
septentrión. Con ayuda del compás debe tomarse una
decimosexta parte de toda la circunferencia y debe
colocarse la punta del compás en la línea meridiana,
que está tocando la circunferencia, donde hemos
señalado la letra E, y, a derecha y a izquierda,
señalaremos las letras G, H. Igualmente, en la parte
septentrional debe colocarse de nuevo la punta del
compás en la línea septentrional de la
circunferencia, donde está la letra F, y, a derecha
e izquierda, marcaremos las letras I, K; desde la
letra G hasta la letra K y desde la letra H hasta la
letra I, trácense unas líneas pasando exactamente
por el centro. De esta forma, el espacio que queda
entre las letras G y H será el espacio que
corresponda al viento austral y a la parte
meridional; el espacio que media entre las letras I
y K será el espacio del viento del septentrión. Las
restantes partes deben dividirse por igual en tres a
la derecha y tres a la izquierda: las partes
orientadas al este tendrán las letras L, M, y las
del oeste las letras N y O. Con toda precisión deben
trazarse unas líneas desde el punto M hasta el punto
O y desde el punto L hasta el punto N. Así
obtendremos exactamente iguales los ocho espacios
que corresponden a cada uno de los vientos, en toda
la circunferencia. Cuando todo quede plasmado de
esta manera, en cada uno de los ángulos del octógono,
si empezamos desde el mediodía, en el ángulo que
aparece entre el Euro y el Austral, hallaremos la
letra G; entre el Austral y el Abrego, en su ángulo,
estará la letra H; entre el Abrego y el Favonio, la
letra N; entre el Favonio y el Coro, la letra O;
entre el Coro y el Septentrión, la letra K; entre el
Septentrión y el Aquilón, la letra I; entre el
Aquilón y el Solano, la letra L; entre el Solano y
el Euro, la letra M. Una vez realizado de esta
manera, colóquese el gnomon entre los ángulos del
octógono y de esta forma se trazaran las distintas
direcciones de las calles de la ciudad. |