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El numero de tintes advertible en
un espectro de colores puros entre los dos extremos
de violeta y rojo púrpura es algo menor, es de
ciento sesenta. Con respecto a pigmentos, no nos
apartamos mucho, si pensamos en ciento cincuenta
tintes distinguibles, doscientas graduaciones de
valor ( claridad ) y un máximo de veinte
graduaciones de saturación, con el nivel de valor
mas favorable para cada tinte y con un menor numero
de graduaciones en los niveles mas altos y mas bajos
de valor.
Color y forma
Toda apariencia visual es producida por el color y
la claridad. Los limites que determinan las formas
se siguen de la capacidad que el ojo tiene para
distinguir entre áreas de diferente claridad y
color. El color y la forma cumplen las dos funciones
mas características del acto visual, transmiten
expresión y nos permiten obtener información
mediante el reconocimiento de objetos y
acontecimientos. Rorschach descubrió que los
caracteres alegres tienden a responder al color,
mientras que los deprimidos reaccionan mas a menudo
por la forma. Una aplicación literal de la teoría
podría llevarnos a la conclusión de que el color
produce una experiencia esencialmente emocional,
mientras que la forma corresponde al control
intelectual. La teoría del color ha sido fuente de
inspiración para la construcción de una teoría de la
forma que César Jannello llamó Teoría de la
Delimitación Espacial. La teoría de la delimitación
espacial y la teoría del color se organizan a partir
de una serie de dimensiones: formatriz, saturación y
tamaño para la teoría de la delimitación espacial;
tinte, cromaticidad y claridad para la teoría del
color. De esta serie de dimensiones podemos inferir
ocho relaciones de constancia y/o variación que
permitirán seleccionar una determinada forma o color
dentro de los límites del sistema propuesto. Estas
relaciones se conocen como armonías lógicas. Estas
armonías resultan insuficientes en la práctica del
diseño para determinar la forma y el color a
utilizar. En este caso podemos recurrir a una serie
de conceptos, no presentados como teoría pero sí muy
difundidos en la práctica del color, que se conocen
como claves. Las claves definirían los intervalos
existentes entre los colores o las formas
seleccionadas. Estos intervalos pueden redefinirse
como apomorfismos. En la teoría del color, para la
dimensión de claridad tenemos claves de alto, medio
o bajo nivel y claves de mayor o menor intervalo
entre los colores seleccionados. Por analogía
podemos utilizar este mismo concepto en la teoría de
la delimitación espacial, donde para la dimensión de
tamaño tenemos claves de alto, medio o bajo nivel y
claves de mayor o menor intervalo entre las formas
seleccionadas. Por extensión, en la teoría del
color, para la dimensión de cromaticidad tenemos
claves de alto, medio o bajo nivel y claves de mayor
o menor intervalo entre los colores seleccionados. A
su vez, en la teoría de la delimitación espacial,
para la dimensión saturación tenemos claves de alto,
medio o bajo nivel y claves de mayor o menor
intervalo entre las formas seleccionadas. Por último,
en la teoría del color, para la dimensión de tinte
tenemos claves de alto, medio o bajo nivel y claves
de mayor o menor intervalo entre los colores
seleccionados. Así también en la teoría de la
delimitación espacial, donde para la dimensión de
formatriz tenemos claves de alto, medio o bajo nivel
y claves de mayor o menor intervalo entre las formas
seleccionadas. De esta manera, no solo disponemos de
ocho armonías lógicas para la práctica del diseño
sino también de dieciocho claves posibles para la
teoría del color y otro tanto para la teoría de la
delimitación espacial. |