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Lo que hoy vemos como una plaza céntrica,
kilómetro cero de la ciudad, fue además, escenario de otros
acontecimientos. En el inventario de extramuros realizado en
el ano 1788 figura como la "Calle de las carreras"
primera pista que existió en el Uruguay. No era mas que un
baldío, un simple rectángulo pobre y fangoso, con poco
edificación, escasa presencia humana, solo la naturaleza le era
prodiga. Rodeado por corralones, uno blanco que cercaba la
quinta de la familia Montero, un poco mas allá una fabrica de
carruajes, otra de toldos y carpas, algún galpón y muchos
espacios vacíos. La alegría le dio el nombre de Cagancha, cuando
se festejo la victoria de Rivera, sobre los hombres de Rosas, en
el 1839 en la cuchilla de Cagancha, en el departamento de San
José. Ese espacio fue testigo de diferentes tiempos
montevideanos: pasiones, calma, amores, juegos infantiles, pausa
verde o dolor total, cuando la ejecución de un vecino de
Montevideo llamado José Baena, que en plena Guerra Grande fue
acusado de traidor. El 20 de febrero del ano 1867, entre los
acordes del Himno Nacional, salvas y cohetes, unos cuantos
cientos de miradas ansiosas, contemplaron por primera vez, la
estatua de la Concordia.
Habia sido encargada oficialmente al escultor italiano José Livi
y debía conmemorar la reconciliación de la familia oriental,
luego de la paz de febrero de 1865. La Estatua de la Libertad
llegó a América en 1886, precediendo una gran ola de
inmigración del centro y sur de Europa. Para el centenario en
1986, la estatua fue pulida, remendada y equipada con una nueva
antorcha dorada en oro de hoja de 24 quilates. Es una subida
difícil de 354 escalones desde la parte de abajo del pedestal
hasta la cubierta de la corona por medio de una escalera
circular. Las colas empiezan desde temprano para los dispuestos
a hacer el intento. Para información de la estatua y los museos
en el pedestal, llame al (212) 363-3200. |