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Acciones externas a la construcción. Naturales
de acción permanente. Todo elemento constructivo en función de su
emplazamiento y orientación esta sometido a una gran diversidad de acciones
naturales que actúan de forma permanente o periódica y que son las causa
fundamental del proceso de envejecimiento a que un
edificio como
cualquier otro elemento existente esta sometido. En función de su origen se
clasifican en tres campos diferentes:
1. Químicas: Las acciones químicas son las debidas al efecto sobre los
materiales de los compuestos presentes en la atmósfera o los que se desplazan
utilizando como vehiculo el agua en distintas forma: liquida o vapor. Uno de los
fenómenos atmosféricos mas frecuentes es la oxidación, causa la corrosión de los
metales provocando su expansión y, por tanto, la rotura del material que los
envuelve.
2. Físicas: Las acciones físicas sobre los materiales son agresiones
externas que actúan sobre ellos produciéndoles desgastes y degradación
progresiva. Las variaciones térmicas, y los efectos de dilatación y contracción
que generan, causan en muchas ocasiones fisuras o microfisuras, en función del
volumen de las piezas expuestas y de sus coeficientes de dilatación, facilitando
así posteriores agresiones químicas o por heladas; asimismo, las altas
temperaturas que se pueden alcanzar a causa del fuego, en general, causaran
graves daños a los materiales expuestos.
3. Biológicas: Las acciones biológicas son las causadas por
microorganismos vivos que se establecen sobre o próximos a los materiales de
construcción
causándoles alteraciones de tipo físico o mecánicos.
Naturales de acción imprevista. Independientemente de las acciones
naturales permanentes, los elementos arquitectónicos están expuestos a otras
acciones, también naturales, que se pueden producir de forma imprevista, pero
que en la mayoría de los casos resultan de mucha mayor capacidad destructiva que
las anteriores.
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Terremotos: las ondas sísmicas producen movimientos en la superficie
terrestre que provocan vibraciones intensas a los edificios, pudiendo causar su
colapso total o daños de consideración.
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Inundaciones: las crecidas de los cursos de agua de agua en épocas del
año de grandes lluvias pueden causar la acción de estas aguas sobre los
edificios, provocando también graves daños.
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Incendios: son un peligro constante en los edificios que pueden causar su
destrucción total, si bien los daños están muy relacionados con sus
características constructivas.
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Otras causas naturales de carácter catastrófico e imprevisible pueden ser:
las fallas geológicas del terreno; los ciclones, y las trombas de agua,
entre otras. Escrito por el equipo
Arquitectura y construccion en
Arqhys.
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