|
IDENTIDAD DESCONOCIDA.
Por Roberto I. Ramírez. “Pues el padre mismo os ama, porque vosotros me
habéis amado, y habéis creído que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido
al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al padre” (Jn.16:27-28)?. INTRODUCCIÓN.
Un hombre es rescatado moribundo en medio del mar con dos balas en la espalda
por un barco pesquero. Cuando cobra conciencia, no sabe donde se encuentra. Peor
aún, no recuerda ni siquiera quién es. Lo único que sabe con certeza es que
apenas desembarcó, unos sujetos lo vigilan, y que pronto se ha convertido en el
blanco de unos sicarios profesionales. Se encuentra muy confundido, no encuentra
respuestas sólo algunas pistas que trata de descifrar para armar el
rompecabezas. La historia corresponde a la película “Identity Bourne” (Identidad
desconocida) genialmente interpretada por Matt Damon, que dicho sea de paso te
la recomiendo. Si alguien desea conocerte puedes responderle dándole tu
nombre y apellido. Todos tenemos una identidad. Referencias que especifican
quiénes somos, dónde vivimos, dónde nacimos, a que nos dedicamos, etc. Hace poco
conocí a una persona que padece de la enfermedad de Alz heimer. Un día de pronto
empezó a desconocer a las personas, a su familia y hasta a él mismo, hasta
convertirse en una especie de robot humano que no almacena recuerdos, que hace
las cosas como por instinto. Entonces dije dentro de mí que debe de ser muy
difícil poder vivir de esa manera, sin una identidad, sin saber quién soy, sin
tener un propósito.
LAS TRES INCÓGNITAS DEL HOMBRE
Las tres incógnitas que desde tiempos ancestrales el hombre se ha formulado son
¿De donde venimos? ¿Por qué estamos aquí? y ¿Hacia dónde vamos? La realidad es
que a ninguna de esas tres preguntas el hombre ha podido responder. La ciencia
(humana) ha tratado de explicar la primera incógnita, el origen del hombre.
Desde la antigüedad muchos personajes han tratado de buscar una explicación para
el origen del ser humano. Filósofos griegos como Anaximandro y Aristóteles
(Teoría de la generación espontánea), científicos como Erasmus Darwin (Selección
natural) y más tarde su nieto Charles Darwin (Selección natural y la teoría de
la evolución), Lamark (Teoría del uso y deshuso). Luego, tras no tener
suficientes elementos o carecer de validez científica se han planteado teorías
más modernas como la teoría moderna de la evolución (Darwin-genética del siglo
XX), basada en que la vida tiene “ritmos de evolución” (equilibrio alternado:
Periodos de estabilidad alternados con cambios rápidos debido a mutaciones
genéticas). En general, la teoría más aceptada sobre el origen de la vida es la
Oparin-Haldane cuyo sustento principal se basa en los resultados del experimento
de Stanley Miller. Lo único cierto es que todas estas teorías nunca han podido
explicar ni siquiera “origen humano del hombre”, por eso sólo son teorías, no
leyes. Una ley es comprobable, una teoría no. La ley de la gravedad es válida en
México y en China. Muchas leyes de la física como la segunda ley de la
termodinámica y la ley de la entropía refutan categóricamente la teoría moderna
de la evolución.
Como la ciencia no puede explicar el origen del hombre te dice que eres un
accidente cósmico (esto también contradice la ley de las probabilidades). Para
que tengas una idea de lo ridículo de este argumento, considera este ejemplo.
Imagina que vas caminando por el desierto y de pronto te encuentras bajo la
arena un reloj antiguo (de manecillas). ¿Qué tan probable es que ese reloj se
halla creado y armado por accidente a lo largo de miles de años y más aún, que
justo cuando lo encuentras tiene la hora correcta? ¿Suena ridículo? ¡Pues es más
probable que eso sea posible a que el hombre sea producto de la evolución! Si
eres un accidente de la naturaleza, entonces tu vida carece de sentido, no
tienes un propósito (naces, te reproduces y mueres), y por lo tanto la ciencia
tampoco puede responder a la segunda incógnita: ¿Por qué estamos aquí? y si no
tienes un propósito específico en la tierra, la muerte es el fin de tu vida, es
tu destino final, así se resolvería también la tercera incógnita. Es común entre
los jóvenes escuchar frases como “sólo se vive una vez” ó “voy a hacer lo que
quiera con mi vida”. Más aún, muchos adolescentes son arrastrados por
tendencias, modas e ideologías que ven y escuchan en la televisión. Esto denota
una falta de identidad.
¿SER CRISTIANO ES TENER IDENTIDAD?
Esta pregunta podría extrañar a algunos, pero es como cuestionar si todos los
que van a la iglesia son salvos. Ir a la iglesia, saber de memoria la Biblia o
tener una religión nada tiene que ver con salvación. Todos los cristianos
creemos y sabemos que Dios nos creó. Pero muy pocos realmente conocen su
verdadera identidad. –Yo soy hijo de Dios responderían algunos, otros más dirán
que son creyentes, que tienen a Jesús en su corazón y que lo aman. Aún así,
estas respuestas nada tienen que ver con identidad, y una vida sin identidad es
una vida sin propósito. Nos convertimos en una especie de “cristianoides”.
Diezmamos porque tenemos que obedecer un mandato, pero preferiríamos quedarnos
con el dinero porque sabemos que nos hará falta luego. Vamos a la iglesia porque
la Biblia dice que tenemos que congregarnos pero la verdad es que a veces sólo
es una rutina, es más, en ocasiones deseamos en nuestro corazón que el Pastor ya
termine con su sermón del domingo para llegar a nuestra casa. Sabemos que
tenemos que compartir el evangelio a otras personas pero la verdad es que nos
importan muy poco las miles de personas que hoy mueren sin saber de Jesús. No
digo que seamos unos insensibles carnales, sí tenemos algo de Dios, de vez en
cuando sentimos hablarle de Cristo a un amigo, vamos a congresos y eventos
cristianos en dónde “recargamos nuestras baterías”, mismas que nos duran hasta
la circunstancia problemática más próxima o hasta que volvamos a caer en algún
estúpido hábito oculto.
Recientemente estuve platicando con una amiga que conocí en el trabajo, y entre
la plática yo le pregunté si era católica a lo que me dijo que sí, y me preguntó
si yo también lo era. Le dije soy cristiano, –Ahhhhh…respondió, y añadió, un
tanto desilusionada: he conocido a muchos cristianos, hasta he ido un par de
veces con ellos a la iglesia, pero son unos hipócritas, te dicen que no hagas
esto y aquello pero luego los ves a ellos haciéndolo. Ser cristiano nada tiene
que ver con tener identidad, aún cuando nos esforcemos por dar un buen
testimonio. Para conocer nuestra verdadera identidad debemos retomar las tres incógnitas
ancestrales del hombre: ¿De donde venimos? ¿Por qué estamos aquí? y ¿Hacia donde
vamos? La primera nos da información acerca nuestro origen, la segunda sobre
nuestro propósito y la tercera sobre nuestro destino. Cuando logremos responder
estas tres incógnitas sabremos entonces quienes somos en realidad.
En el film antes mencionado, el hombre que había sido rescatado (Jason Bourne),
pronto se da cuenta que descifrar su identidad es más complejo de lo que
esperaba, descubre que tiene muchas identidades. También se percata que posee
muchas habilidades extraordinarias: tiene conocimientos innatos de artes
marciales, puede manejar cualquier tipo armas con una precisión asombrosa, sabe
que a un determinado clima puede correr 800 metros antes que su mano empiece a
templar, etc. Aún así, todavía desconoce porque le han puesto precio a su
cabeza. Alguien que sí supo lo que es que le pongan precio a su cabeza fue
Jesús. Fue constantemente perseguido, lo intentaron matar en más de una ocasión.
Hasta el mismo Satanás lo tentó y lo trató de persuadir para que no vaya a la
cruz. Ahora quiero invitarte a descubrir, a través de la revelación de la
Palabra, cual es tu verdadera identidad.
Tal vez, tú, al igual Jason Bourne, te hayas sentido confundido. Quizá no
alcanzas a comprender porque las circunstancias adversas son una constante en tu
vida, porque a pesar de esforzarte en agradar a Dios, constantemente eres
agobiado por tentaciones, problemas familiares, en el trabajo, etc. Incluso has
pensado o te han dicho que a Dios se le acabaron las intenciones contigo, que
eres un caso perdido, que ya no tienes remedio. Quiero decirte un secreto de
parte de Dios, que si lo abrasas, te prometo, no importa lo que pase, si estás
consiente de ello, siempre podrás levantarte y continuar adelante aún cuando
otras personas o ni tú mismo creas en ti: Dios dispuso cada circunstancia en tu
vida (sea buena o mala) para forjarte como el buen oro. No hay ningún propósito
eterno de Dios para tu vida que tú puedas modificar por lo que hagas o dejes de
hacer, al final, si conoces tu identidad lo cumplirás.
David fue una persona con identidad, por eso pudo decir:
El Señor cumplirá en mí su propósito (Salmo 138:8a., NVI).
Y también exclamó:
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro;
todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos (Sal.
139:16, BAD, énfasis añadido).
Conocer tu identidad te sostendrá aún en los días más oscuros y difíciles que
puedas pasar. Jesús fue una persona con identidad. Cuando el estaba colgado en
la cruz, humillado y vituperado, cuando aún su Padre le dio la espalda, la única
razón por la que no se bajo de esa cruz fue porque sabía bien quién era y porque
había venido al mundo. Horas antes de su crucifixión Él dijo:
“Pues el padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado, y habéis creído
que yo salí de Dios. Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el
mundo, y voy al Padre” (Jn.16:27-28).
IDENTIDAD REVELADA
I ORÍGEN
Quizá en la religión tradicional nos hayan enseñado que nuestro origen del
hombre se remonta al Edén, que venimos del polvo. Esto es una verdad incompleta.
Recordemos que somos seres tripartitas: espíritu, cuerpo y alma (1 Te 5:23).
Ciertamente nuestro cuerpo carnal fue formado del polvo, y a polvo volverá. Pero
nosotros no somos seres carnales que tienen un espíritu, más bien somos
espíritus que tienen un cuerpo carnal. Veamos algunos pasajes bíblicos que nos
revelan nuestro verdadero origen.
Tus padres no te planificaron, Dios lo hizo: “Yo soy tu Creador. Te cuidé aún
antes de que nacieras” (Is. 44:2, PAR, énfasis añadido).
Jer. 1:5 Antes que te formara en el vientre, te conocí, y antes que nacieras, te
santifiqué, te di por profeta a la naciones (énfasis añadido).
Rom. 8:29 A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos (énfasis añadido).
Job 38:4-7; 21 ¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si
tienes inteligencia. […]¿O quién puso su piedra angular, cuando alababan todas
las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios? […]¡Quizá tú
lo sabes puesto que entonces ya habías nacido y es grande el número de tus días!
(énfasis añadido).
Job 10:8-12 Tus manos me hicieron y me formaron; ¿Y luego te vuelves y me
deshaces? Acuérdate que como a barro me diste forma; ¿Y en polvo me has de
volver? ¿No me vertiste como leche, y como queso me cuajaste? Me vestiste de
piel y carne, me tejiste con huesos y nervios, me concediste vida y
misericordia, y tu cuidado ha guardado mi espíritu (énfasis añadido).
Heb. 2:14 Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él
también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía
el imperio de la muerte, esto es, al diablo (énfasis añadido).
Primero, tienes que saber que al igual que Jesús, tú vienes directamente del
Padre, aunque no te acuerdas, antes de enviarte a la tierra Él te conoció y te
amó, por eso dispuso un plan perfecto y propósito para tu vida.
II PROPÓSITO
Existen por lo menos 5 propósitos de Dios para la vida de tu vida (Basado del
Libro Una vida con propósito de Rick Waren)
1) CREADO PARA AGRADAR A DIOS “Porque Tú creaste todas las cosas; existen y
fueron creadas para ser de tu agrado (Ap. 4:11 PAR). “Porque el Señor se
complace en su pueblo” (Sal 149:4, NVI).
a) Entrega (Adoración) “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con
toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Mc. 12:30).
b) Temor y confianza “Se complace el Señor en los que le temen, y en los que
esperan en su misericordia” (Sal 147:11).
c) Fe “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, por que es necesario que el que
se acerca a Dios crea que él existe y que recompensa a los que lo buscan (Heb.
11:6).
2) CREADO PARA LA FAMILIA DE DIOS
“Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos
santos y sin mancha delante de él. Por su amor nos predestinó para ser adoptados
hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Ef.
1:4-5)
3) CREADO PARA SER COMO CRISTO
“A los que antes conoció, también los predestinó para que fueran hechos
conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos
hermanos” (Rom. 8:29).
4) CREADO PARA SERVIR
“Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las
cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas” (Ef. 2:10).
“David, después de servir a su propia generación conforme al propósito de Dios
murió” (Hch. 13:36, NVI).
“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la
letra, sino del espíritu (2 Co. 3:6).
5) CREADO PARA UNA MISIÓN
Este es quizá el propósito más difícil de conocer para el cristiano ya que se
requiere de cultivar una relación con Señor” para conocerlo. Es un propósito
único y es especial que Dios preparó para tu vida. Dios escogió a Moisés para
liberar a su pueblo de la esclavitud de Egipto, a Gedeón para derrotar a los
Madianitas (Jueces 6:11-8:28), a Pedro para predicarle a los Judíos, etc. Todos
ellos eran los peores candidatos para cumplir las tareas que se les encomendó,
simplemente no calificaban. Así es el estilo de Dios, con poco hace mucho y con
nada hace todo.
Para concluir el relato de la película mencionada con anterioridad, finalmente
Jason Bourne, averigua quien es. Resulta que él es un arma ultra secreta de 30
millones de dólares del Gobierno de los Estados Unidos. Él es un arma letal que
fue entrenado para misiones imposibles, para ser invisible a sus oponentes, para
no fallar, pero abortó una misión y por eso ahora buscan su cabeza.
Nosotros nos parecemos mucho a Jason Bourne, estamos aquí en la tierra pero no
sabemos quienes somos realmente ni la misión que se nos encomendó. Somos el arma
ultra secreta de Dios, agentes del ultra espionaje espiritual, entrenados para
misiones únicas, “programados” para cumplir nuestro objetivo a cualquier precio.
Tenemos un código de honor que no nos permite renunciar. El enemigo puede
atacarnos con todo su arsenal y hacer estragos en nuestra vida, puede
derribarnos, pero aún del mismo polvo nos volvemos a levantar una y otra vez.
¿Ahora comprendes porque estás en la mira del enemigo? Satanás le ha fijado
precio a tu cabeza porque aunque tú lo ignores, él sí sabe quien eres, por eso
intenta que abortes tu misión. Jason Bourne vale 30 millones de dólares, pero tú
en cambio eres invaluable ya que tu precio equivale a la sangre del cordero de
Dios. Es tiempo de dejar de huir del enemigo, es hora de que el enemigo huya de
ti. Pero no temas, no olvides quien es el que te envía:
“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los odió, porque no son del mundo, como
tampoco yo soy del mundo. No ruego que los quites del mundo, sino que los
guardes del mal. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos
en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he
enviado al mundo” (Jn. 17:14-16, énfasis añadido).
“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto
es, a los que conforme a su propósito son llamados (Rom. 8:28,énfasis añadido)
“El Señor cumplirá su propósito en mí” (Sal. 138:8a.).
“Mi embrión vieron tus ojos, y en tu libro estaban escritas todas aquellas cosas
que fueron luego formadas, sin faltar ni una de ellas” (Sal. 139:16).
III DESTINO
“El futuro es incierto, el destino es seguro”. Después de terminar nuestra
misión aquí en la tierra tenemos reservado un lugar muy especial:
“Le dijo Simón Pedro: Señor, ¿a dónde vas? Jesús le respondió: A donde yo voy,
no me puedes seguir ahora; pero me seguirás después” (Jn. 13:36) […] “Ya no
estoy en el mundo; pero estos están en el mundo, y yo voy a ti” (Jn. 17:11,
énfasis añadido).
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera
dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo
lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros
también estéis (Jn. 14:2-3,énfasis añadido).
“Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al
Salvador, al Señor Jesucristo” (Fil. 3:20, énfasis añadido).
“Porque el hombre va a su morada eterna […] antes que el polvo vuelva a la
tierra como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio” (Ec.12:5-7, énfasis
añadido).
Vamos de regreso a casa… ¡Abba Padre!
Para dudas y/o comentarios puedes enviar un correo electrónico a: elalfaylaomega_7@hotmail.com . [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
|