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Fibras vegetales.
La celulosa o fibra vegetal es un tipo especial de carbohidrato que no se
absorbe (no pasa del intestino a la sangre), y por lo tanto el organismo no la
puede utilizar como fuente de energía. Toda la que se ingiere, es expulsada con
las heces. Esto determinó que hasta hace unas décadas, no se le concediera
ninguna importancia
fisiológica. Pero ahora comprendemos la
importancia de esa fibra vegetal, aparentemente inútil: actúa como una auténtica
escoba del intestino, absorbiendo toxinas y arrastrando sustancias nocivas como
los ácidos biliares precursores del colesterol, entre otras, hasta formar las
heces.
La celulosa o fibra vegetal se hincha con el agua, aumentando varias veces su
volúmen. De esta forma da consistencia a las heces, y facilita su tránsito por
el colon hasta su expuslsión por el recto. Cuando la dieta contiene poca
celulosa por ser pobre en fruta, cereales integrales y hortalizas, las heces son
duras, resecas, y concentradas, con lo que obligan al intestino a hacer grandes
esfuerzos para eliminarlas. Esto causa o agrava numerosos trastornos, como los
divertículos intestinales, las hemorroides y hasta el cáncer de cólon. La
celulosa (fibra vegetal), es exclusiva del reino vegetal. Ningún alimento animal
(carne, pescado, leche o huevos) contiene celulosa. Así pues, aunque no
proporciona energía, ni pasa a la sangre, es un componente imprescindible en una
dieta sana equilibrada, ya que evita el estreñimiento y baja el colesterol. [ Equipo
arquitectura y construcción de
ARQHYS.com ].
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