La epoca Imperial



A partir del siglo I antes de Cristo, se producen importantes cambios sociales, políticos y económicos que conducen a Roma a su máximo esplendor convirtiéndose en la primera potencia del mundo mediterráneo.

El Estado interviene en la educación creando escuelas, promulgando leyes, controlando la enseñanza y concediendo privilegios a maestros y alumnos. Esto repercute positivamente en la educación que sigue con la organización escolar de la etapa anterior, pero introduce algunos cambios para adaptarse a las nuevas necesidades.

Los romanos no sentían tanto aprecio por la música y la gimnasia como los griegos. Las consideraban inútiles y perniciosas, aunque siempre practicaron algunos ejercicios con fines militares como la natación, la carrera, el salto o la lucha. Los juegos griegos fueron sustituidos por espectáculos de luchas de gladiadores o con fieras salvajes a los que asistía el pueblo para entretenerse. En Roma existían lugares llamados termas romanas, en las cuales  se practicaba todo tipo de ejercicios. Eran centros culturales con bibliotecas y distintas salas para conferencias, estudios, enseñanzas, debates y conversaciones.

El interés de los romanos por la ciencia tuvo un sentido práctico y utilitario. Vivieron de la herencia de los griegos y no tuvieron aportaciones verdaderamente valiosas para el avance científico, mas bien, se interesaron por mejorar la calidad de vida preocupándose por todo aquello que, dentro de sus posibilidades, podía proporcionarles mayor comodidad.

La Época Imperial trajo un considerable aumento de la corrupción y relajación de costumbres, lo que desató las críticas de tradicionalistas y pedagogos, quienes pretendían formar ciudadanos sabios, buenos y virtuosos, advirtiendo, reiteradamente, a los padres, preceptores, maestros y demás personas, de la necesidad de dar buenos ejemplos.


Al maestro se le exigía conocer las capacidades y talentos de los niños para darles una educación de acuerdo a sus condiciones; que sepa conducir la conducta de los niños y enseñarles; que no tenga ningún vicio ni lo consienta; que sea prudente; que corrija los defectos; que hable de virtud y de honestidad; que no sea iracundo ni deje pasar las faltas y las corrija con moderación; que sea perseverante en su trabajo: que sea tan consumado en las ciencias como en las costumbres.

Finalmente es preciso decir que a medida que pasa el tiempo la humanidad avanza, no importa en que medida. Así mismo se puede decir de la educación, y aunque, a veces, muy lentamente pero se avanza; en algunos casos con reformas educativas, y en otros casos con revolución.

Es cierto que a pesar de los avances logrados, aún existen rasgos que permanecen vigentes en los sistemas educativos actuales, cosas como;

A)    La orientación de enseñar a un individuo capaz de luchar por conservar un sistema social basado en clases y estratos de diversos status.

B)    El hecho de la importancia que todavía se le da a la educación ambientar, pues se sabe que existen países que poseen un gran porcentaje de personas que no saben absolutamente nada de lo llamamos educación formal.

También podemos mencionar el uso de una gran cantidad de ideas surgidas a medida que crecía la filosofía (madre de todas las ciencias) en esas civilizaciones de las que ya hemos hablado (Grecia y Roma), esas ideas que crearon aquellos eruditos y filósofos demostradas en libros y leyes que incluso se utilizan aun en estos días. Gracias a Felix Ureña por colaborarnos este artículo para ser publicado en ARQHYS.com.

Para citar este articulo en formato APA: ( ARQHYS. 2011, 07. La epoca Imperial. Revista ARQHYS.com. Obtenido , de http://www.arqhys.com/general/la-epoca-imperial.html.)




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