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Curvas
fotométricas. Es un documento que expresa
gráficamente la distribución de la intensidad
luminosa según las características físicas y ópticas
de la luminaria. Se presenta en forma de sección a
lo largo de un plano imaginario, tomado a través del
eje imaginario de la luminaria. Estas curvas nos
determinarán si la luminaria proporciona alumbrado
directo, indirecto, semiindirecto o semidirecto,
dependiendo en que proporción esté distribuido el
flujo luminoso en la gráfica. En un alumbrado
directo el rendimiento lumínico es mayor que en un
indirecto, produciendo excelentes resultados cuando
se desea obtener una iluminación general adecuada,
preferiblemente con difusión ancha en locales de
gran amplitud. Por lo tanto, es la solución más
económica para producir los niveles de iluminancia
requeridos, pero a su vez, puede provocar mayor
deslumbramiento en techos bajos y la sensación
óptica de confort puede ser peor. Además, se
producen mayor número de sombras y los techos quedan
oscuros.
Factores de utilización,
es el cuadro de datos que indica la cantidad de
flujo lumínico aprovechable en el área o plano que
hay que iluminar, y es un valor que depende de las
dimensiones del local y de su forma, del rendimiento
de la luminaria y de los índices de reflexión media
de los parámetros, y que nos lo suministrará el
fabricante. En nuestro caso, se encuentra dicha
información en la base de datos del CD-ROM donde se
encuentra del programa L-calc facilitado por Lledó.
La determinación del factor de utilización viene
dada por la relación entre el flujo luminoso útil y
el flujo total emitido por las lámparas, siendo
siempre inferior a la unidad, ya que expresa
rendimiento. Este factor depende de todas las
pérdidas de flujo que se dan desde que la luz es
emitida por la lámpara hasta que llega a la
superficie de trabajo, ya que en teoría, lo
utilizable de un sistema es la parte del flujo que
irradia el plano deseado; si bien una parte del
resto del flujo no es estrictamente una pérdida, si
consideramos que por reflexión o difusión ilumina
otros planos del local, o proporciona iluminación de
fondo.
DATOS
DIVERSOS: factores
de mantenimiento y depreciación.
Estos factores están íntimamente ligados y a menudo
se consideran una unidad. En primer lugar hay que
tener en cuenta el tipo de lámpara y la vida media
de ésta, así como si se trata de una lámpara que se
agota paulatinamente o si sufre un fallo súbito. Más
tarde hay que valorar los elementos relacionados con
la mano de obra, el coste de ésta, dificultades
físicas para cambiar una lámpara, costo de lámparas,
necesidades energéticas... Para el cálculo del
proyecto es necesario tener en cuenta el grado de
ensuciamiento del local según su actividad, niveles
de polvo, tráfico y humo. Otros elementos que se
deben tener en cuenta son el grado de complejidad
para la limpieza de una lámpara o luminaria, así
como la frecuencia en dicha limpieza. De manera que
la labor de promediar un factor de depreciación sea
menos ardua, los fabricantes publican cuadros de
índices, a partir de tres grados de ensuciamiento:
ligero, normal y alto, con mantenimiento periódico o
sin él.
Información colaborada por:
Ignacio Barrientos desde España. |