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En algunas zonas de elevada
superficie, como el restaurante y cafetería,
adoptaremos luminarias con lámparas de halogenuros
metálicos, así como en la zona del porche de
entrada, ya que dichas lámparas son idóneas para
espacios de elevada altura y continuado
funcionamiento. En zonas muy puntuales, como
recepción por razones estéticas, o los rellanos de
los ascensores, reforzaremos la iluminación con
halógenas de bajo voltaje.
SELECCIÓN DE LUMINARIAS
Todas las luminarias a aplicar tendrán rendimientos
elevados, con luminancias suaves, especialmente en
zonas de trabajo, para que no se produzca el
indeseable fenómeno del deslumbramiento. Se ha
optado por alumbrado de tipo directo en zonas de
trabajo, y semiindirecto en zonas de paso (por
razones estéticas) y de relax (salas de café o
estar, por ejemplo), aspecto justificado a lo largo
de este capítulo.
TIPOS DE ALUMBRADO.
RELACIÓN ENTRE ALUMBRADO GENERAL Y SUPLEMENTARIO.
Para obtener un alumbrado adecuado para el confort
visual, cabe actuar desde una iluminación
sensiblemente uniforme de la superficie del local, o
bien iluminar de una forma individual y especial el
lugar de estudio según un criterio localizado. Por
último, también puede producirse el caso, de que,
para determinadas tareas, aun teniendo un alumbrado
general satisfactorio, sea necesaria una exigencia
mayor en determinados puntos, a los que se les
suplementará la iluminación, para adaptarlos a
ciertos valores específicos en lugares donde se
realizan importantes trabajos visuales. Estos tres
tipos de alumbrado se denominan: general, localizado
y suplementario. La denominación de suplementario
indica que no se utilizará de forma única, sino
cualquiera de los dos sistemas anteriores. El
alumbrado general (el considerado en este proyecto)
se aplicará con ventaja en los casos de locales que
se hallen densamente ocupados o de lugares sujetos a
frecuentes modificaciones. El de tipo localizado
quedará restringido en lugares de trabajo que exijan
niveles de alumbrado muy elevado y variable. En
general ni el alumbrado local ni el suplementario
deberán emplearse nunca solos, sino combinarse con
el general. El problema radica en evitar una
relación de contrastes excesivos y violentos entre
el punto de estudio y sus aledaños.
Información colaborada por:
Ignacio Barrientos desde España. |