|
Primero los
romanos construyeron un templo pagano en el lugar. Tras la caída
del Imperio Romano, los Visigodos, nuevos gobernantes de España,
lo reemplazaron con la Iglesia cristiana de San Vicente. Cuando
los árabes conquistaron la Península Ibérica a principios del
siglo VIII, demolieron la Iglesia y comenzaron a construir la
que sería la mezquita más grande de todo el imperio musulmán
después de la de la Casba, en Arabia. Cuando los cristianos
reconquistaron Córdoba en 1236, hicieron con la Mezquita lo
mismo que habían hecho en otros lugares de Andalucía previamente
conquistados: en vez de destruirla para construir una Iglesia
nueva, simplemente reconvirtieron el edificio a la religión
cristiana y construyeron un altar en el centro.
Durante el siglo XVI
este modesto anexo
gótico fue agrandado y adquirió su
carácter actual de estilo renacentista y más tarde barroco, que
terminó convirtiéndose en el híbrido que hoy podemos admirar,
con su altar y bancos con grabados ornamentales (el coro fue
construido íntegramente con madera de caoba traída de América).
La mezquita original permitía el paso de los rayos de luz a
través de sus arcos para ambientar el lugar de oración, pero al
pasar a manos cristianas, estas aberturas fueron cerradas y en
su lugar se colocaron figuras de varios santos. Se conservó el
minarete del muro del oeste y fue coronado por un campanario.
Todo el se revistió de un estilo barroco, quedando los arcos y
ventanas cerrados en el interior, produciendo el efecto de una
torre dentro de otra torre. Como en Sevilla, el Patio de los
Naranjos sobrevivió al cambio de posesión. Era aquí donde los
creyentes se lavaban las manos antes de entrar al recinto a orar.
Desafortunadamente el caso de la supervivencia de la Mezquita en
Córdoba no se repitió en otros lugares de Andalucía, donde las
mezquitas se demolieron completamente para dar paso a la
construcción de Iglesias. La de Córdoba se salvó quizás debido a
su impresionante grandeza y belleza. La mezquita comenzó a
construirse a finales del siglo VIII y fue completada 200 años
después durante cuatro fases distintas.
La última y más larga
fue la llevada a cabo por el legendario líder militar Al-Mansur
en la zona norte. Esto significa que el edificio original del
siglo VIII ocupaba tan solo un 20% de su tamaño actual. Dentro
de la parte interior del muro más cercano al río estaba el mihrab, una capilla octogonal rodeada de ventanas de arcos muy
altos, y que era una pieza principal de todas las mezquitas
árabes ya que indicaba la dirección a la Meca. La característica
principal de la Mezquita es el bosque de columnas arqueadas que
soportan al techo. Provenían originalmente de la antigua Iglesia
visigoda de San Vicente, además de casas romanas y visigodas se
la ciudad. Cuando los árabes acabaron con todas las existencias,
comenzaron a fabricar las suyas propias. Para poder conseguir la
gran elevación del techo inventaron una nueva forma de
disposición de los arcos, unos sobre otros que además permitía
la entrada de luz en el edificio. |