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Bounarotti fue según muchos, el
mejor pintor, escultor y arquitecto de su tiempo. Se entrenó
como escultor bajo la tutela de Lorenzo el magnífico, y
fue precisamente la escultura la que más influenció su
arquitectura, que para el era una cuestión de expresión
individual. Aunque extremadamente capa, no era en modo
alguno el modelo de hombre universal equilibrad. |
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Era intensamente religioso, de temperamento
inestable y retraído; pero sin embargo provocaba una gran
admiración e incluso se escribieron dos biografías cuando aún
vivía. Miguel Ángel se apartó de las reglas de uso común, y esto
se demostró tanto en su manierismo, del cual es su máximo
exponente, como en su acercamiento dinámico hacia la
arquitectura, especialmente demostrada en San Pedro, Roma. Su
concepto en arquitectura crecía literalmente, por lo tanto
resulta difícil visualizar con seguridad la forma final de sus
proyectos y trabajos inacabados. Sus dibujos eran estudios, a
manera de escultura, y usaba modelos de arcilla para facilitar
el estudio de los efectos tris tri-dimensionales.
El manierismo utilizado por Miguel Ángel, su énfasis negativo, y
su uso ilógico del vocabulario clásico es opuesto a la claridad
de intención del Renacimiento. Su trabajo en las fortificaciones
de Florencia fue el primero en seguir toda su potencialidad de
planificación ofensiva. En 1534 se fue a Roma, donde se quedó
hasta el final de sus días. Allí construyó el Capitolio, que no
terminó, y el Palacio Farnese.
Desde 1546 hasta su muerte, trabajó en su mayor obra, San Pedro,
y aunque no alcanzó a terminarla algo de su concepto de
dinamismo y movimiento de ascensión puede apreciarse en ella,
especialmente en la parte posterior. Allí vemos, por ejemplo, el
énfasis vertical en la orden corintia, o el elocuente poder que
obtuvo con las murallas esculpidas. |