Destino de las ciudades. |
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Destino de las ciudades.
Es importante que los habitantes de una ciudad posean una visión definida del tipo de urbe en la que esperan habitar en el futuro próximo, esto así porque para alcanzar los propósitos personales, familiares o empresariales, las estrategias propias están íntimamente ligadas al devenir de la ciudad en la cual se reside. En el pasado Foroabierto esbozamos tres diferentes visiones de ciudad que los dominicanos compartimos. La primera, la denominamos como el Nueva York pequeño, es la visión –decíamos- del gobernante y de las clases dirigentes y estratos medios, con su metro y muchas torres. La segunda la llamamos, la Gran Nairobi –por antitesis de la anterior- es una visión inconsciente, no deseada, pero mayoritaria, y la tercera, trozos de ciudad otrora reluciente hoy destartalada, habanizada. Pero una ciudad es una de las más complejas creaciones humanas y en ella se dan cita una vasta gama de relaciones, sistemas y subsistemas. Una ciudad es ante todo diversidad y pluralidad. Para algunos, la ciudad es un caos y en su línea de pensamiento, idealizan una ciudad bucólica o una vuelta al campo o al pueblo. No comprenden la ciudad y su complejidad les desconcierta.
Es verdad que en muchas ciudades latinoamericanas, africanas y algunas asiáticas, algunos de sus sistemas suelen ser o tener apariencia caótica. Sin embargo las ciudades en todo el mundo han ido creciendo y la humanidad ha decidido en proporción abrumadora, vivir en ciudades. Algo buscan en las ciudades, algo esperan y algo encuentran, son miles de millones los seres humanos inmersos en el modo de vida urbano. La civilización ha estado –y parece que va a continuar- ligada la ciudad. Su raíz etimológica común: la polis griega o la civis latina, son expresiones evidentes de una tendencia universal. Luego que un asentamiento humano alcanza una relativa masa crítica, y es reconocido como ciudad, su población no para de crecer y su permanencia en el tiempo, es de siglos –milenios algunas- su proceso de ordenamiento es creciente, aunque en algunas muy lento. Las ciudades vienen a ser –con sus carencias y su congestión, con sus prisas y su violencia- una evidencia de hábitat sostenible. Hace poco mas de treinta años se pensaba que las megalópolis serían invivibles, pero hoy el ciudadano de Ciudad de México y Sao Paulo no posee una calidad de vida peor que la del habitante de Pedernales o Nagua. Se propagaban entonces, visiones apocalipticas de ciudades donde el aire sería tan irrespirable que los transeúntes usarían máscaras antigases. Y no hemos estado lejos de acertar, pero los conglomerados urbanos han mostrado una capacidad de regeneración y de adopción de soluciones creativas, de mecanismos de adaptación y compensación.
La humanidad ha pasado a ser mayoritariamente urbana, ha elegido el modelo de la megaciudad y al parecer no piensa revertir esta tendencia al menos en el futuro próximo. Nos conviene entonces establecer las previsiones para mejorar la calidad de vida y la sostenibilidad medioambiental. ¿Cuáles son –conviene preguntarnos- las líneas estratégicas que deben seguir nuestras ciudades para lograrlas? He aquí algunas visiones.
• Una ciudad integradora, incluyente y participativa, educadora y cultural.
• Un hábitat sustentable medioambientalmente amigable
• Una ciudad competitiva con una gestión urbana eficiente y relacional
• Una metrópolis integrada regionalmente a su hinterland, al país y al mundo.
Enviado por Pedro Cortes. Autor original: Arquitecto Pedro Mena
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