HACIA LA VALORACION DEL TERRITORIO AGRICOLA PERIURBANO EN COLOMBIA. |
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HACIA LA VALORACION DEL TERRITORIO AGRICOLA PERIURBANO EN COLOMBIA.
Por: Arq. Carlos Gomez Arciniegas.
A partir de la década de los ochenta, y con la creación del área metropolitana de Medellín, el interés de los planificadores colombianos por el fenómeno de la expansión urbana ha aumentado notablemente. Por lo tanto, se ha venido tomando conciencia de la importancia y de la singularidad de los suburbios ante un problema común en muchas ciudades de Colombia: el campo y la naturaleza se entrelazan con las áreas construidas de la ciudad, creando de esta manera un mosaico de zonas verdes aisladas insertadas en una malla discontinua, conformada por las redes de infraestructura, equipamientos y servicios que los centros urbanos "diseminan" en el cinturón agrícola.
Por estas características, las áreas periurbanas de las grandes ciudades de Colombia configuran un territorio donde el desarrollo de la ciudad y la protección y valorización del paisaje agricola y natural representan un gran desafío para la planeación. Sin embargo, las teorías relacionadas con el desarrollo y la sostenibilidad de este territorio son aún muy imprecisas, a pesar de iniciativas y propuestas puntuales que han aparecido en algunas ciudades de Colombia, gracias a la labor de algunos organismos internacionales y otros entes municipales asociados. Se podría decir que esta situación se debe al desequilibrio originado en la desmesurada atención que el Estado y la iniciativa privada han dado al sector de la construcción, descuidando las zonas rurales y dejando a un lado los instrumentos de planificación necesarios para lograr un espacio geográfico integral.
Este problema se agudiza a causa del fuerte énfasis político que algunos sectores de opinión y de gestión conceden a la distribución de competencias entre el Estado y las autoridades locales, creando un problema de fondo en la formulación de políticas apropiadas para la protección de las áreas periurbanas. Se evidencian aquí las deficiencias en el sistema de las áreas metropolitanas y la falta de instrumentos adecuados de naturaleza técnica y política, para actuar con eficacia en el ordenamiento del territorio existente, con el fin de aportar nuevas perspectivas de desarrollo en las zonas periurbanas, mediante políticas de uso y ocupación del suelo formuladas de acuerdo con una serie de objetivos acordados previamente con la población en general.
Entran en juego una vez más los problemas relativos al desarrollo acelerado de los grandes centros urbanos y a evidentes fenómenos de aglomeración urbana y de conurbación en las áreas metropolitanas; en este sentido, los más recientes procesos registrados en las principales ciudades colombianas han contribuido a situar en las primeras páginas de la agenda política el problema de las periferias con todas las prioridades relacionadas a éste: el futuro de las zonas agrícolas, el flagelo de las ocupaciones ilegales, llegando a las graves deficiencias en el ámbito de la seguridad alimentaria.
Resalta aquí una fuerte preocupación por parte de la nueva generación de actores políticos y sociales, relacionada con la recuperación y la preservación del patrimonio existente en las ciudades y los suburbios ante el fenómeno de la expansión urbana -planificada y espontánea- presente en las áreas metropolitanas de las principales ciudades en Colombia y originado por factores sociales, económicos y políticos ampliamente conocidos que llevan a la población rural a emigrar a la ciudad creando así fenómenos de gravitación en torno a los grandes centros urbanos. Tal preocupación es la respuesta de la sociedad a obsoletas lecturas del fenómeno urbano, e incluso territorial, todas caracterizadas por el totalitarismo de interpretaciones que no corresponden a la complejidad geográfica y social del país. Esto significa que se ha descuidado el concepto de "geografía humana" como elemento básico en la planificación, ya que éste favorece las categorías conceptuales (conceptos más representativos) del lugar y del paisaje con respecto a teorías mas elaboradas como el funcionalismo o el estructuralismo.
Las consideraciones anteriores conducen a reflexionar sobre el futuro de las áreas metropolitanas y, en particular en las zonas periurbanas de las ciudades de Colombia, donde son evidentes muchos problemas que afectan territorios tradicionalmente dedicados a la agricultura: los espacios productivos son cada vez más limitados o residuales, se desarrollan actividades no agrícolas que tienden a limitar la producción del sector primario, con un constante deterioro de este uso del suelo con respecto a otros usos. Sin duda se puede hablar de un escenario que pierde sus características rurales para convertirse en un "tercer territorio" cada vez más urbanizado, con fuertes consecuencias negativas para la población y el gobierno del territorio. Además de los problemas mencionados anteriormente, otro factor que bloquea la identificación de nuevos métodos de planificación de los sistemas periurbanos es el rudimentario sistema de la producción agrícola y pecuaria, fuertemente ligado a tradiciones seculares aun presentes en el país.
En otras palabras, una especie de problema sociológico: para el común de la población (oriunda o inmigrante), la conceptualización de una "agricultura periurbana o de proximidad" de vanguardia es totalmente nueva y ajena a la definición de modelos de planificación en los cuales se pueda identificar en la agricultura otros valores diversos a aquellos claramente vinculados a la productividad. Por lo tanto, es necesario llevar a cabo el análisis de un contexto territorial específico, sondeando los temas de mayor importancia para un reconocimiento de las características, recursos, necesidades y líneas de acción para un potencial desarrollo de la agricultura se proximidad en las principales áreas metropolitanas de Colombia como un nuevo mecanismo para la planificación de las periferias urbanas.
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