Politica y monumentos. |
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Politica y monumentos.
“La sirena”, escultura ubicada en la Av. Víctor Larco y Av. Fàtima. Esta escultura anuncia la entrada al distrito de V. Larco. Trujillo-Perù.
Antes de empezar quiero definir lo que un ”monumento X” significa para mí: “Es aquél que puede tener mucha, alguna, o ninguna calidad artística o significado y que no guarda relación con el contexto en donde está ubicado, por lo cual, su sola presencia afecta el paisaje urbano, generando una corriente de opinión en su contra, tanto de la comunidad en general, como de aquellas personas que de una u otra manera están involucradas en los procesos de ordenamiento urbano o que tienen la posibilidad, dada su preparación profesional o artística, de emitir algún juicio valorativo sobre el mismo. En otras palabras, el “Monumento X” es cuestionable”.
Estos “Monumentos X”, constituyen un atentado contra la estética de la imagen urbana Trujillana. Sólo dos ejemplos sobre este problema: a) el obelisco erigido en conmemoración al “Centenario del Colegio Santa Rosa”, ubicado en el Ovalo Víctor Larco. Este obelisco, desde mi punto de vista muy particular pero bastante común al de otras personas, sí, es una escultura. Pero, ¿Es este obelisco una alegoría?. Pienso que puede ser, ya que alegoría es “una representación figurativa en la que el significado se comunica en forma simbólica ”. Habría entonces que ver ¡cuàl era la idea que el artista quiso transmitir!. Pero también pienso que el significado de una escultura que va a quedar expuesta en la vía pública, formando parte del paisaje urbano, debe ser fácil de entender por la gente común; de lo contrario, se corre el riesgo de generar un problema semántico (problema de comunicación con la colectividad) debido a una discordancia entre el genuino concepto de alegoría y la representación deformada de ella; esto es,. cuando la transferencia del significado de alegoría no es la adecuada. Dejo a salvo que esta apreciación no menosprecia necesariamente la calidad artística de la obra citada como primer ejemplo. También es notorio, es objetivo, que su ubicación en el radio de influencia del Ovalo de Víctor Larco tampoco es adecuada porque genera una competencia de perspectiva con el monumento de Víctor Larco Herrera, ya que éste empieza a perder su identidad e importancia, con la mencionada nueva aparición. Hay que preguntarse al respecto si: ¿Hubo un proceso de toma de decisión con respecto a este tema en la Municipalidad de Trujillo? o si simplemente ¿fue una decisión impuesta por alguien?
En segundo lugar, tenemos el polémico caso de “La sirena”, escultura también ubicada en la Av. Víctor Larco. Esta escultura anuncia la entrada al distrito de V. Larco. Y muy aparte de los problemas que pueda tener como obra de arte en sí, en términos de proporciones, iluminación, etc., me parece que la sirena no es un símbolo en absoluto perteneciente a la cultura Trujillana, ni mucho menos a la peruana. Una escultura así podría tener la licencia de aparecer en países extranjeros como Grecia o países Nórdicos que tienen tradiciones diferentes, incluso a nivel literario, pero aquí en Trujillo-Perú la “Sirena” está totalmente fuera de contexto cultural. Pero una vez más el problema fundamental es su ubicación. Me pregunto: ¿Es conveniente ubicar tamaña escultura en medio de una avenida de la sección que presenta la Av.Larco? ó ¿Hubiera venido mejor en medio de una rotonda? ó ¿En un parque ubicado en el mismo malecón del Balneario de Buenos Aires?. A parte, si hablamos de los posibles problemas que podría ocasionar a nivel de trànsito vehicular, los conductores que conducen desde la Av. Larco hacia la Av. Fátima, tiene a la “sirena” como un obstáculo visual, causa de un posible accidente de tránsito. Si hablamos de la visual hacia la misma sirena, parece que de costado solamente son “privilegiados de observarla”, aquellos que van a pie y por la misma avenida, ya que para quienes van en auto, debido a la corta distancia, se genera un ángulo visual con el cual es imposible apreciar dicho “monumento X”.
En ambos ejemplos citados, habría que recordar a los o al “responsable” de la ubicación de estos “monumentos X”. Pues, un monumento tiene un carácter artístico y sensual, es decir debe ser observable, visitable, palpable y en lo posible entendible fácilmente. Pero ninguno de los dos monumentos mencionados, dados sus descomunales tamaños y/o cuestionables figuras, además de su pésima ubicación, permiten la “compenetración” que debe existir entre ciudadano y monumentos, idea que se maneja desde que un monumento es un monumento (edad antigua).
Ocupándonos de su ubicación, habría también que recordar que un “obelisco”, tradicionalmente y por razones funcionales, de seguridad y de visualidad, debe estar ubicado en lugares con espacio propio, abiertos, como las plazas, donde sólo él domine el paisaje urbano y sea lugar de visitas y hasta de homenajes con afluencia de gente. Además, su tamaño debe estar en relación al lugar donde está ubicado y no debe, bajo ninguna circunstancia, invadir el espacio de influencia de otro monumento cercano para evitar una distorsión en la identidad del espacio del primero.
También son ejemplos, a menor escala, pero no por eso menos preocupantes, aquellos obeliscos, que se levantan en honor a los Clubes de Leones, Rotary Club y demás instituciones. Por lo general, no poseen ninguna calidad artística, parecen como que fueran hechos por empíricos del diseño y construcción, no por una persona a la cual le interesa algo artístico, con estética cautivante, en nuestra ciudad. Pero lo realmente peculiar es que se permite su aparición.
Los “monumentos X”, a mi parecer, son un dato indiciario de lo que se expone en este artículo. Además, cualquiera podría pensar que Trujillo es un lugar mágico, la ciudad prometida, meca de artistas y políticos visionarios, ya que a la vista de los ejemplos citados, en esta ciudad puede suceder cualquier cosa, incluso aquél estilo de arquitectura: “la arquitectura utópica”, que sólo se quedaba en planos debido a las restricciones constructivas y de regulación de edificación o planeación. Pues aquí, al parecer, se está convirtiendo en una realidad esa “arquitectura utópica” .
En resumen y subrayando algunas ideas: la existencia de este problema es negativa. En primer lugar, para la ciudad y, en segundo lugar, para el prestigio de los encargados del ornato de la ciudad, ya que al ser soslayada o desconocida su autoridad y aporte profesional en el proceso de toma de decisión con respecto a la construcción de esos polémicos “monumentos X”. Pues, al final dichos profesionales quedan, ante la desinformada comunidad Trujillana y nacional, como aquellos que en vez de tener vocación urbanista, la tienen de “urbanicidas”. Además, la presencia de estos monumentos dicen de una falta de conciencia de las personas responsables de este problema (políticos o funcionarios burócratas), y que presumiblemente tengan ellos sí la vocación “urbanicida” que está desmejorando la imagen urbana trujillana.
PROPUESTA:
Ahora, el nuevo reto es “intentar “ cambiar esta situación. Para lo cual pienso que el Colegio de Arquitectos tiene una gran responsabilidad. De él debe partir la primera iniciativa para lo cual, propongo: ue antes de decidir la ubicación de cualquier monumento, obelisco, etc, se convoque a una reunión de vecinos de la zona, para ser consultados sobre la situación y los posibles temas motivo de las futuras propuestas.
Seguidamente, de llegar a un acuerdo con los vecinos sobre el lugar y el (los) temas que se tratará, se convoque a un concurso público de ideas, abierto a todos los Arquitectos, facultades de Arquitectura de la ciudad, de la Escuela de Bellas Artes, e inclusive de la comunidad en general. La Comisión Calificadora de las ideas propuestas deberá estar integrada por profesionales del arte y de arquitectura, principalmente. Sugiero que el representante del CAP, sea una persona de reconocida trayectoria académica, con una personalidad definida capaz de defender su sustento técnico frente a decisiones antojadizas. Esa persona deberá tener una gran solvencia moral. Así, su fallo sería más difícil de pasar por alto.
Que el Colegio de Arquitectos debe estar siempre vigilante para que se eviten aberraciones, como las comentadas y de esa manera demostrar que los Arquitectos tenemos una vocación urbanista mucho más grande que los políticos y los burócratas, que nos preocupamos más por nuestra ciudad. La implementación de esta propuesta sería una manera de empezar a mejorar las cosas que hasta ahora son resultado de voluntades predominantemente políticas o meramente burocráticas.
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