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Arquitectura de la biodiversidad. La biodiversidad no responde al
azar sino a un modelo, algo similar a un "mecano" en donde "las piezas
"interaccionan" y forman una gran estructura, en donde tanto los animales como
las plantas sacan beneficio mutuo, explicó Jordi Bascompte, investigador de la
Estación Biológica de Doñana (CSIC). Ésa es una de las conclusiones de la
investigación realizada por ese científico junto con Pedro Jordano, también de
Doñana, y Jens Olesen, de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, y que se
publica hoy en la revista científica Science. Bascompte, que en 2004 fue
galardonado con el Premio EURYI, explicó que su trabajo, fruto de la compilación
de numerosos estudios sobre plantas con flores e insectos de todo el mundo,
ofrece claves para conocer mejor las consecuencias ambientales de fenómenos como
el aumento de temperaturas por el cambio climático. Las interacciones
mutualistas entre las plantas y los animales que las polinizan o dispersan sus
semillas han jugado un papel importante en la generación de la biodiversidad, y
el propio Charles Darwin ya estaba "fascinado" por la persistencia de los
ecosistemas y su "sincronía perfecta", explicó el científico del CSIC.
Este trabajo analiza de forma global cómo se estructuran estas interacciones en
comunidades de especies "ricas" mediante una aproximación de redes complejas
como la empleada para describir la arquitectura de internet, de redes de
aeropuertos o de redes de regulación génica, sin una planificación de arriba a
abajo, y que favorece la estabilidad del conjunto. Los datos biológicos
recogidos en este estudio se han analizado con herramientas estadísticas de
física de sistemas complejos, mediante la aplicación de forma pionera métodos
cuantitativos a datos biológicos recogidos durante decenios en 26 áreas
diferentes del planeta. La biodiversidad de los ecosistemas, entendida como las
relaciones que establecen entre sí animales y plantas en un entorno común, no es
tan azarosa como pudiera parecer, sino que responde a un diseño arquitectónico
definido, análogo al de otros sistemas complejos organizados. La investigación
explica que el diseño de estas redes de interacción entre especies responde a un
patrón determinado que permite que persista el mayor número de especies posible.
La arquitectura de las redes de interacciones entre plantas y animales es
fundamental para comprender la persistencia de la biodiversidad y su evolución.
La investigación analiza 26 redes de interacciones mutualistas, algunas con
centenares de interacciones, procedentes de un amplio rango geográfico, de los
Polos al Trópico terrestre. Tras el trabajo de recopilación de datos en el campo
y en bases de datos ya existentes, los investigadores del CSIC trataron de forma
pionera la información compilada durante decenios con herramientas procedentes
de la física de redes complejas. A continuación, usaron un modelo matemático
para establecer la dinámica de esos sistemas en el tiempo y determinar cuáles
son las implicaciones de la estructura de estas redes para la persistencia de la
biodiversidad. Ese tipo de aproximación teórica permite abordar preguntas para
las que ahora no se tiene respuesta concreta, por ejemplo, qué consecuencias
tendría para una comunidad la desaparición de una especie.
Enviado por: Raul Kiñoz Perez,
Republica Dominicana.
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