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A punto de cumplir 50 años de fundado, en el Palacio
Virreinal Museo Alcázar de Colón, se ha iniciado un esperado proceso de
restauración que abarca tanto la instalación, herencia del siglo XVI, como el
mobiliario que reproduce con objetos de la época la que fue vivienda colonial de
don Diego Colón y doña María de Toledo. Tapices y vajillas, ventanas y vasijas,
instrumentos musicales y libros entran en el inventario de piezas que serán
restauradas y fumigadas para garantizar la preservación del museo. La empresa es
grande debido al retraso con que se emprende. Medio siglo de vida sin un
riguroso proceso de mantenimiento ha dejado sus huellas en el patrimonio que
conforma el museo levantado en honor del primogénito del Almirante Cristóbal
Colón. El alcázar, de estilo gótico mudéjar en la mayor parte de su estructura,
se construyó entre los años de 1510 y 1514, y de la obra se ha destacado el uso
de mampostería de rocas coralinas, la cual también dio forma a arcadas de estilo
renacentista y borlas de estilo isabelino.
La más visitada de las edificaciones de la Ciudad Colonial -la administración
actual estima que por allí pasan entre 17,000 y 20,000 personas cada mes' deja
ver un deterioro inexplicable a la luz de la cantidad de recursos que genera.
Para ver el museo los extranjeros deben pagar RD$50.00 y los dominicanos RD$20.00.
Vicki Jáquez, directora del museo, asumió el cargo con la disposición de cambiar
el destino de la instalación en pocos meses. No sólo le puso fechas a sus planes
de restauración, sino que también ha procurado involucrar a la comunidad de la
Ciudad Colonial que se siente dueña de su entorno a ser parte del proceso de
renovación. Con la iniciativa ha cobrado vida un programa de voluntarios que
busca integrar a gente identificada con la preservación del monumento a los
planes de rescate. En fase de creación está la Asociación de Amigos del Museo.
“Lo que pretendemos es que la gente que siente amor por este patrimonio de todos
tome parte en su protección y funcionamiento para que su cuidado esté mejor
garantizado”, dice Jáquez. Al mismo tiempo se avanza en la instalación de la
tienda de recuerdos del Palacio, donde se venderán reproducciones de piezas
exhibidas en el museo, incluyendo pequeñas réplicas de los tapices que cubren
sus paredes y de la estructura rectangular que es emblema de la ciudad
empedrada.
Con hongos y otras plagas asentados en libros, muebles y textiles, la fumigación
de las áreas y los objetos ha sido uno de los pasos iniciales. También se ha
procedido al encerado de muebles y el tratamiento de los metales y las pieles.
Los cambios implicarán el desmonte de ventanas y puertas que no pueden ser
recuperadas. Se sustituirán por reproducciones muy similares. En lo posible, los
trabajos de restauración incluirán la “consolidación” de las piezas de la
colección, término que implica trabajar sobre los objetos para garantizar su
preservación, y con ello el freno del deterioro que acusan. El patio y los
exteriores también serán restaurados para quitarles la apariencia de ruinas
abandonadas que tienen desde hace años. La reforma abarca la iluminación
interior y exterior. Dentro, el Palacio tiene luces inadecuadas, que afectan la
vida de las piezas. Fuera, la falta de lámparas sume en la oscuridad buena parte
de la instalación. Con la visita diaria de casi 500 estudiantes y más de 700
turistas, el Alcázar de Colón es uno de los monumentos de la Ciudad Colonial más
expuestos, lo que demanda una sostenida labor de mantenimiento y seguridad. Su
valor patrimonial no solo se debe al hecho de ser la primera edificación de su
tipo construida en la época colonial. Es subrayable el hecho de que tres
generaciones de la familia Colón lo habitaron y de que por allí también dejó su
huella de pirata ingobernable el legendario Francis Drake, a quien se atribuye
haber sustraído una gran cantidad de objetos de valor de la vivienda.
HISTORIA RUINOSA
El Alcázar de Colón no siempre ha sido valorado como se merece. En un momento
del siglo XVIII pensaron convertirlo en cárcel pública, y luego fue chiquero de
animales domésticos. Fue durante la era de Rafael Leonidas Trujillo que se
dispuso su rescate -la estructura estaban tan abandonada que ni techo tenía- y
se procedió a declararlo Monumento Nacional.En 1957 concluyó la obra de
restauración, a cargo del arquitecto español Javier Barroso, quien ambientó los
interiores con objetos y mobiliarios traídos de palacetes españoles. Se
escogieron piezas similares a las que conformaban el ajuar de los habitantes
originales del Alcázar.
Fuente oficial:
www.diariolibre.com
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