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Cuando la luz decora y da calidez al espacio.
De iluminar espacios íntimos y de uso colectivo se habla y las
lámparas de mesa se convierten en complementos relevantes, porque de su
selección dependerá en gran medida la calidad del ambiente que se busca crear.
El de la iluminación de la casa no es un tema de decoración únicamente. Las
implicaciones son muchas y en estas entran el tema de la salud –hablemos de la
calidad de visión, por ejemplo- la relajación mental –que se deriva de una
atmósfera cálida con luces tenues en entorno y hasta de seguridad –porque hay
que saber dónde pisar para no caerse, por ejemplo. Entonces, la decisión de
crear un ambiente con luces en las viviendas pasa –o debe pasar- por un estudio
ponderado de qué es lo que se necesita y se requiere en cada zona. En la ocasión
hacemos referencia con especial énfasis al recurso casi infinito que ofrecen las
lámparas de mesa para solventar todos los requerimientos que implica tener una
sala acogedora y funcional a la vez. O una habitación que tanto nos permita
terminar el día con una lectura gratificante en la cama o despertar en plena
madrugada con la seguridad de que un simple botón dará la luz necesaria para
tomar control del espacio. Si en algo han reparado las grandes y pequeñas casas
dedicadas a decorar o suplir el mobiliario hogareño es el factor luz y mesa.
Desde las clásicas que evocan el estilo francés más exquisito hasta las modernas
que dejan ver sus patas metálicas como bailarinas en el escenario, la lista de
tipos de mesa puede llenar kilómetros. La clasificación correrá pareja, sin
embargo, con las lámparas que se ofertan para dar en cualquier lugar habitable
el complemento de iluminación anhelado. La herencia milenaria de las lámparas de
gas, las depuradas de vidrio soplado y las sicodélicas de vitrales. Lo normal es
que se combinen diferentes lámparas para obtener una iluminación cálida, con la
posibilidad ideal para el presupuesto familiar de que estas pueden moverse de
cuando en cuando para introducir variantes en el ambiente. En lo cual entran en
juego las innumerables bombillas que se ofrecen en el mercado: con más o menos
voltios, en tonos más blancos o amarillos, y con garantías de bajísimos consumo.
Con una historia que es también el compendio de los recursos que desarrollo el
hombre para ver sin la ayuda del sol, aún cuando la Tomás Alba Edison no había
compartido el fruto de su genialidad,
Destellos para cada ocasión. Incandescente, halógena o fluorescente
Compacto… las variedades de bombillas que se ofrecen en el mercado son múltiples
y satisfacen todas las necesidades. La cuestión está en elegir el tipo de luz
más conveniente para ambiente y encontrar la lámpara que mejor distribución haga
del haz se propague. La mesita que permite estudiar horas y horas antes de un
examen retador no necesariamente nos invita a estar junto a ella cuando queremos
ver una película con una luz disimulada como compañía.
LA ALTURA CUENTA. Las lámparas de mesa, utilizadas tanto en salas de
estar, dormitorios, comedores y salas familiares. deben colocarse a una altura
entre 25" y 32”. Las de escritorio, en cambio, se recomienda una altura de de
12" a 20". Se toma en cuenta que se utilizan para iluminar una zona de trabajo
específica. Hay que tener en cuenta que el haz de luz debe quedar siempre
por debajo de la altura de los ojos y que los focos tienen que tener una
potencia máxima de 60 vatios.
INNOVAR CON FORMA Y COLORES. Marta Olivo regresó recientemente de un
curso en Nueva York sobre decoración. Quería enterarse de las últimas tendencias
y vino reconfortada por ver que en el país no se está muy detrás de lo que uno
mira en las vitrinas de las casas que dictan las tendencias en materia de
decoración. Del tema de las lámparas Olivo subraya que las novedades en este y
todos los órdenes se definen más bien por el uso de textiles, metales, colores y
formas innovadores, salidos de mentes muy vanguardistas. Hay que tomar en
cuenta, no obstante, que una pieza o un mueble en específicio siempre tiene que
ir acorde con el resto de la decoración del espacio. Si su sala tiene muebles
muy clásicos no puede optar por una lámpara moderna, por muy de moda que estén.
Y viceversa. La iluminación es una de las formas más simples y económicas de
decorar su hogar. Lo que no deja fuera de lugar un consejo de la especialista:
cambiar la iluminación es una de las formas más simples y económicas de decorar
el hogar”. Se trata de lograr cambios esenciales con poner una pantalla crema
donde había una más oscura, o agrandar la dimensión de la que existía y poner
una bombilla que proyecte otro tipo de luz, por ejemplo. Por DairioLibre |