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Espacios
seguros para la salud mental. La idea de que República Dominicana
carece de un espacio que promueva el tratamiento adecuado a las personas con
problemas mentales, llevó a dos estudiantes de la escuela de Diseño y
Decoración Arquitectónico de UNIBE a presentar como proyecto de tesis el
“Centro de Salud Mental Manuel Duarte”. Este centro, como lo definen sus
creadoras, es un espacio factible para el desenvolvimiento, recuperación y
desarrollo de los pacientes, en un entorno seguro y agradable. La obra se
presentó al público durante la Primera Feria de la Creatividad y Premio a la
Innovación 2006 que celebró dicha universidad. La propuesta de las estudiantes
Marcelle Báez y Irmgard Becker está compuesta por tres edificaciones, con áreas
verdes y parqueos. La unidad principal cuenta de tres niveles, con consultorios
y recepción en el primer piso, salones multiusos para terapias en el segundo
nivel, y el tercero se reserva como un espacio abierto que puede utilizarse
como área de ejercicios físicos. En las otras dos edificaciones estaría el área
de comedor y una sala de entretenimiento, según el diseño de las jóvenes. “En
realidad lo que buscamos fue crear un centro para personas que tengan un
diagnóstico previo y se basa en terapia y otras actividades que le sirvan de
ayuda mental y física para que la persona con problemas mentales, puedan salir
adelante”, comenta Becker. El centro sería para personas de entre 18 y 55 años
de edad que tengan un diagnóstico previo, conozcan su enfermedad y tengan la
voluntad de recuperarse. Los servicios serían ambulatorio porque, como dice
Báez, la idea es que no que se queden encerrados en un solo lugar, sino que las
personas puedan ir a sus casas y volver, y de esta forma se integren más a la
sociedad.
Diseño. El diseño del centro se apoya en un estilo mediterráneo que toma
como concepto la pirámide, símbolo que evoca la espiritualidad. También
sobresale en el diseño los detalles de arte y los espacios amplios y abiertos.
Se utilizan materiales innovadores, como estructuras metálicas, sobre todo
haciendo énfasis en reemplazar aquellos materiales que pudieran ocasionar algún
daño. Se utiliza además la madera tanto en pisos como paredes y para el
revestimiento de techo se usó el paraline de metal, un sustituto de la madera
que resulta más económico. Al hacer el diseño las estudiantes tomaron como base
una edificación existente a la que dieron forma en la maqueta y le
acondicionaron parqueos y paisajismo.
APORTE SOCIAL. Para las dos estudiantes el diseño del centro deja un
gran aporte al país porque “difundimos un cambio de actitud frente al enfermo
mental y además es una puerta abierta para la creación de instituciones con
estos fines”. “Ojalá este proyecto se pueda hacer realidad, pero por lo menos
damos nuestra voz de alerta de que se necesita”, dice Beckerd. Recuerda que
durante los 10 meses que les tomó la realización del proyecto, debieron
enfrentar el rechazo de sus profesores, que entendían que se trataba de algo en
lo que ellas no tenían experiencia. Con esfuerzos, dicen, lograron que se les
aceptara el tema, y al presentar su tesis en octubre pasado, no solo recibieron
una máxima puntuación de parte del jurado, sino un gran apoyo de los mismo
profesores que antes lo rechazaban. Por: Tania Molina |