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El Ciudad eterna. ROMA-. Esta es una ciudad confusa y confundida.
Cree estar el siglo XXI, pero por momentos se equivoca. Para el viajero
imaginativo no es difícil borrar el caos de tránsito -que es mucho-, los
colectivos, los coches y esas motitos intrusivas para poner en su lugar a un
batallón de cuadrigas conducidas por fornidos centuriones camino del Coliseo.
Después de todo, el Coliseo sigue aquí, lo mismo que el Foro, el Panteón y
tantos otros monumentales exponentes de la ingeniería y arquitectura romanas.
Claro que, aunque estas construcciones lograron romper la barrera del tiempo
manteniéndose en su espacio, los siglos dejaron su huella en ellos. Así, las
ruinas que salpican la ciudad de Roma maravillan, pero sobre todo atraen con una
intriga ávida de información. ¿Cómo es que, a pesar del humo, el paso de los
colectivos, el subterráneo bajo los cimientos y los millones de turistas
predadores que circulan diariamente, todo esto sigue aquí? ¿Qué fuerza permitió
que edificios y obras públicas pensadas hace más de 2000 años hoy se mezclen con
locales de comida rápida, centros de compras y hasta museos que parecen salidos
de una película de ciencia ficción? Muchas de las respuestas a estos
interrogantes llegarán esta noche a las 21, cuando se estrene por la señal de
cable The History Channel el documental “Roma: construyendo un imperio”.
El especial se concentrará en las maravillas arquitectónicas realizadas durante
los más de 500 años en los que el Imperio Romano perduró como las más poderosa y
avanzada civilización del mundo. La hipótesis del programa –que al tiempo de su
estreno en los Estados Unidos se convirtió en el programa más visto en la
historia de la señal–, trabaja sobre la idea de que aquello que hizo grande al
imperio fue también la causa de su caída. La ambición, la necesidad de demostrar
de manera tangible el poder y la riqueza alcanzada derivaron en conquistas
militares, grandes ciudades y en impresionantes obras públicas: sistemas de agua
corriente, una red cloacal que sería la envidia de cualquier jefe de gobierno de
la actualidad, puentes y caminos y hasta baños públicos con piscinas de agua
caliente. El documental recorre el período que va desde el reinado de César, en
el 44 a.C. hasta la eventual caída de lo que conocemos como imperio romano, más
de quinientos años después. El camino elegido es el que transita a través de
estos logros arquitectónicos y tecnológicos que dejaron su marca imborrable en
el mundo. El espectador tendrá la posibilidad de ver cómo se veía el primer
estadio deportivo con capacidad para 70 mil personas del mundo, el Coliseo, en
el momento en que se construyó; cómo se corría el techo en caso de lluvia y
dónde se ubicaban los palcos VIP. También entenderá, gracias a la reconstrucción
con actores y computadoras, que las autopistas como las conocemos hoy empezaron
a construirse en la Vía Appia, el camino que permitió la expansión territorial
del imperio. Y hasta se sorprenderá cuando vea que el Foro construido por el
emperador Trajano incluía un mercado de varios pisos con 150 negocios que se
parecía demasiado a los shoppings de hoy en día.
Todos los caminos. La primavera en esta ciudad hace florecer todo. A plantas
y personas por igual. Es que apenas el frío se exilia hasta el próximo invierno,
los turistas invaden este lugar llenos de ansiedad por verlo todo. Algo
imposible hasta para el más esforzado de los viajeros. Y allí es donde entra en
escena el documental que The History Channel realizó gracias a un acuerdo
firmado con el gobierno de la ciudad. Se formó entonces un matrimonio perfecto:
una señal dedicada a bucear en el pasado logró un acceso único a uno de los
territorios con más cantidad de historia concentrada por metro cuadrado del
mundo. Y la ciudad ganará, según explicó a LA NACION el alcalde Walter Veltroni,
un tipo de turista nuevo: ese que se interesa por la cultura y por ende busca
conocerla y preservarla al mismo tiempo. Una lucha que Roma libra todos los días
y no siempre gana. Todos los caminos conducen a Roma y casi todos ya fueron
transitados. Al menos cuando se trata de poner en formato documental la historia
del imperio romano. “Hace dos años estábamos pensando en nuevos proyectos y
surgió la propuesta de hacer «algo con Roma». Y la verdad pensamos que ya
habíamos hecho todo lo que se podía hacer. Pero no. Porque, casi de un día para
el otro tuvimos acceso a la tecnología CGI (Computer Generated Image o imágenes
generadas por computadora) a nuestra disposición”, cuenta Dolores Gavin,
productora ejecutiva del especial, durante una charla organizada literalmente a
la vuelta de la esquina de las ruinas del Teatro di Marcello, construido en 23
a.C. por el emperador Augusto. Pero ahora conviene volver al futuro. Más
precisamente al momento en que la tecnología CGI dejó de estar reservada sólo a
las grandes producciones de Hollywood –la mayoría de los films animados de los
últimos años están hechos con esta herramienta– y permitió hacer “Roma,
construyendo un imperio”. De hecho, la animación por computadora es uno de los
elementos que diferencia a este documental televisivo de los realizados hasta
ahora: a los aportes de los historiadores expertos, situados en el lugar de los
hechos que relatan, se sumó la calidad de la reconstrucción. Así se pudo crear
este especial que pone acento en los detalles de los logros de la ingeniería y
la arquitectura de la Roma antigua. “Resultó tan exitosa esta forma de trabajar
el material histórico que ya empezamos a grabar un documental, con la misma
premisa, centrado en el imperio egipcio y ya comenzamos la preproducción para
hacer lo mismo con China, el imperio maya, azteca y posiblemente el británico”,
adelantó.
Reconstruyendo Roma. Las clases de historia suelen estar repletas de fechas,
nombres y detalles geográficos que llenan libros y desafían la memoria del
estudiante. Pero claro, para armar un documental televisivo y entretenido se
necesita exactamente lo que el Imperio Romano tiene para ofrecer. “Es una mina
de oro para los realizadores porque tenés personajes increíbles, estos edificios
imponentes y unos relatos que parecen de telenovela. Pero hubo que encontrar un
equilibrio. Lo cierto es que cada edificio que reconstruimos y mostramos podría
tener su propio documental”, explicó Christopher Cassel, director del especial.
Mil quinientos años después de la caída del Imperio Romano, los expertos siguen
discutiendo cómo fue que tanto poderío territorial, económico y militar se
escapó por entre los dedos como todo el agua que transportaban sus asombrosos
acueductos. No hay respuestas finales: sólo interrogantes y misterios que se
esconden entre las ruinas de una civilización que perdura en la arquitectura y
la ingeniería de hoy. Esta noche, gracias a “Roma: construyendo un imperio”,
algunos de esos secretos comenzarán a ser develados. Por Natalia Trzenko,
De la Redacción de LA NACION.
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