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Los
proyectos que dieron origen al Faro. El concurso de diseño para la
construción del Faro a Colón es uno de los certámenes arquitectónicos en que
más personas han participado. Unos 1926 arquitectos de todo el mundo se
inscribieron para participar en la primera etapa del concurso que en 1927
convocó el país, por iniciativa de la Unión Panamericana, para la creación del
monumento que hoy hace homenaje a Cristóbal Colón. De esa cantidad de
inscritos, llegaron 455 proyectos, una cifra que no ha sido superada nunca en
ninguna otra obra, según afirma el arquitecto, Emilio José Brea García. Este
profesional de la construcción formó parte del grupo de dominicanos que estudió
y recopiló parte de la historia que marcó los casi 160 años que pasaron desde
que nació la idea del monumento, en 1852, hasta la inauguración del mismo en
1992. El 1852 el escritor de origen dominicano Antonio del Monte y Tejada
publica su libro Historia de Santo Domingo, en el que pide que todas las
naciones del mundo erijan un monumento conmemorativo al considerado por muchos
descubridor de América. Este monumento debía ser "un faro que desde la Punta
Isabelica en la costa norte, ilumine las naves que llegen al país", según se
extrae de los documentos de la época. Esa idea cobró vida casi 20 años después,
cuando en 1877, aparecen las urnas mortuorias de Diego y Cristóbal Colón, en la
Catedral de Santo Domingo. Una comisión, denominada Junta Colombina, se reúne
para deligenciar la construcción de una tumba digna a ambos y la cual debía
estar en la capital. El grupo no logra construir la tumba para el 1892, como
tenían previsto, pues los recursos que disponían apenas alcanzaron para comprar
en Barcelona el mausoleo de Mármol que hoy contiene los restos del almirante,
en el Faro. Con la invasión norteamericana de 1916 al 1924 se revive la idea
del faro cuando el norteamericano Willians Pulman, desempolva el proyecto, y lo
justifica ante el gobierno de los Estados Unidos.
La Reunión Panamericana celebrada en Chile en 1923 sirvió de escenario para que
este proyecto recibiera el apoyo internacional que hizo posible que cuatro años
después, en 1927, se convocara al primer concurso para su diseño. Diez
proyectos fueron precalificados en 1929, del total de 455 participantes, aunque
Brea recuerda que muchos de éstos, no llegaron. "Se dieron una serie de
acontecimientos como fue la huelga ferroviaria en el sur de Africa, lo que
impidió que los proyectos africanos enviados por ferrocarril, no llegaran”. El
hielo del mar Báltico, en el norte de Europa, provocó que se atascaran muchos
barcos y varios proyectos con ellos y se dio el caso de alguien que envió su
proyecto por avión y este se cayó, otros proyectos llegaron muy tarde y no se
incluyeron, según consta en el libro de recopilación Concurso para el Faro que
editó la Unión Panamericana en 1931. Una exposición en Madrid, una de las sede
del concurso, (la otra sede estaba en los Estados Unidos) y donde se
presentaron 2, 400 dibujos, precedió el cierre del certamen. Ya en 1931 se da
ganador al joven inglés de 24 años Joseph Lea Gleave, recién graduado de
arquitectura. El jurado estuvo compuesto por Eliel Saarinen, de Europa, Raymond
M. Hood, de Norte América y Horacio Acosta y Lara, de América Latina. Una de
las razones que según Brea motivaron la selección del trabajo de Gleave fue la
fiel interpretación de las bases y reglamentos del concurso. "Fue el que más se
ciñó a lo que se pedía. Un monumento escultórico funerario de baja altura, que
rompió el esquema de los faros altos y de luces altas". Este Faro acostado en
forma de cruz apela al cristianismo, y su forma plana lo hace resistente a
huracanes. Los proyectos fueron muy criticados para entonces, pues en la
mayoría de ellos se reflejaba un estancamiento de la conceptualización
arquitectónica. “Se remitían mucho al pasado aferrado a la tradición y no
apelaban al vanguardismo. Eran pocos osados y novedosos, con unos
planteamientos ancestrales, y otros se pasaban de ostentosos”.
LA CONSTRUCCIÓN. Los planos definitivos del Faro a Colón estuvieron
listos 17 años después de la selección del diseño, en 1948 cuando se hace un
acto simbólico de inicio de la obra. Se hacen las zapatas del edificio y se
acciona un dispositivo atómico el cual estañó y unos peñascos caen encima de
los carros del presidente Rafael Leonidas Trujillo y su vicepresidente, lo que
haría detener la obra, supuestamente por cuestiones supersticiosas. Es el
presidente Joaquín Balaguer quien definitivamente emprende la obra en 1986,
cuando le asigna la construcción a Teófilo Carbonell, arquitecto y constructor
dominicano. Con una secuela de protestas, muertes y supersticiones se inaugura
el Faro en 1992, aunque el presidente no asistió al acto. Su hermana Enma
Balaguer había muerto una semana antes, justo cuando salía de inspeccionar los
trabajos del Faro. El acto de inauguración lo preside el Papa. El costo de la
obra aún es un misterio. Para 1948 el proyecto fue evaluado por un monto de 4
millones de dólares. Al finalizar la construcción se manejaron cifras de 300
millones de pesos, y otras de 30 millones de dólares, pero el monto exacto aún
no se confirma. Por: Tania Molina |