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Para lograr esto se implementó una fachada que lo
hiciera de una manera pasiva para así también obtener un ahorro de energía y al
mismo tiempo la renovación de equipos de aire acondicionado por otros de menor
capacidad. El objetivo fue restaurarle al edificio una imagen actual en las que
las tecnologías utilizadas fueran evidentes. La logística de la obra fue compleja ya que se llevó a cabo
sin desocupar las oficinas. Las condicionantes físicas se resolvieron haciendo
una fachada hermética, y colocando una doble fachada de aluminio, con parteluces
horizontales de madera melaminizada (Prodema) que cortan la incidencia de los
rayos solares, y cristal laminado (filtrasol y natural) con una película de
polivinil-butilo para poder cumplir con estas funciones termo-acústicas. Estos
parteluces fueron instalados sobre perfiles de aluminio anclados a la estructura
mediante ménsulas de acero, con una separación de1.22 m de la fachada. En las
uniones verticales se empleó un nodo común que favoreciera el desplazamiento de
cada una de las partes y que a su vez absorbiera los movimientos que se generan
a partir de sismos o por la auto compresión del edificio. En planta baja, en una
sección del terreno que prácticamente estaba cedida a la vía pública, se creó
una veranda logrando la integración de dicho nivel y convirtiendo el área en un
espacio privado y rentable. Cortesia de: Arq. Carlos
Pascal |