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La
injerencia política en el desarrollo urbano. El tiempo transforma
nuestra ciudad. Para muchos pura y simplemente se hizo más grande. Las
distancias se hicieron mayores y todo aquello no pasa en un gran lapso de
tiempo, sino que fue violenta, rápida y algunos pudieron ser testigos durante su
tiempo de vida de cómo la ciudad, que terminaba en una calle, se expandió,
creció y se hizo mucho mayor. Las nuevas áreas (barrios, ensanches,
urbanizaciones, Torres) se llenaron, no de forma lenta y esporádica, bajo los
sistemas de la construcción de casas aisladas y financiadas únicamente por
propietarios, como lo fue el caso de las barriadas de Gazcue, Ciudad Nueva,
Villa Francisca, San Carlos. Bajo esos sistemas el crecimiento de la ciudad era
lento y hasta holgazán y la ciudad crecía en una forma casi desapercibida para
los que la habitaban. Surgirían dos factores de importancia que alterarían el
crecimiento urbano de una manera trascendente, acelerando y alterando los
patrones sociales del comportamiento de los habitantes de ellas:
1. El uso del urbanismo, como demostración del poder político
2. La creación de los sistemas financieros especializados para la financiación
de la vivienda.
El primero de estos dos factores tuvo su origen bajo el gobierno de Trujillo,
uniendo sus propósitos políticos de querer crear una nueva imagen para la vieja
ciudad de Santo Domingo, imagen esta que debía identificar lo que se llamaría
mas tarde la “ Era de Trujillo”, con el cataclismo que ocurrió en el año 1930y
que es conocido como el ciclón de San Zenón el cual prácticamente destruyó gran
parte de la ciudad de Santo Domingo. Hasta ese momento ningún gobernante había
utilizado la construcción o la arquitectura como medio para crear la imagen
política de su sistema; fue un hecho desapercibido en sus comienzos dado que el
pueblo pensaba que se trataba pura y simplemente de un plan de reconstrucción de
la ciudad, estando acostumbrado a ver la ingerencia política, solamente en
pequeños segmentos. Tales fueron los casos de rehacer un parque que ya
previamente estaba construido ó la realización de alguna mansión o residencia de
algún político de turno como lo fue la casa de Manuel Maria Gautier, ubicada en
la calle Mercedes y que después fue traspasada al presidente Ulises Herox (Lilís).
Nadie sospecho en aquel momento la trascendencia del uso del poder político
cuando se usa para alterar las características urbanas de una ciudad. Durante
este primer período de ingerencia política en la ciudad, el comportamiento y los
patrones sociales comienzan a cambiar.
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La ciudad deja de ser peatonal y comienza la aparición del sistema colectivo de
Transporte (las guaguas).
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Los parques comienzan a perder su vigencia como centro de reunión y de vida
social, y en las expansiones urbanas nuevas (barrios) desaparece el parque
tradicional.
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Se desplazan los centros de enseñanza secundaría y universitaria, alterando las
vivencias de los estudiantes de la vieja ciudad. (construcción de la normal para
varones presidente Trujillo, actual liceo Juan Pablo Duarte, construcción de la
Universidad Autónoma de Santo Domingo)
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Desplazamiento del centro Comercial Lineal El Conde, hacia el centro comercial
lineal Ave. Mella, fuera del casco urbano.
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Los centros de abastecimiento de alimentos (mercados) son desplazados del centro
de la ciudad y con ellos los patrones de comportamiento de las amas de casa de
la ciudad.
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Comienza una migración de las oficinas gubernamentales, alterando también las
costumbres de los dominicanos. Así podríamos continuar un listado de hechos
urbanos que alteraron definitivamente la vida y costumbres de los habitantes de
la ciudad de Santo Domingo.
Pasa mucho tiempo hasta que un nuevo gobierno, que es el del fenecido presidente
Joaquín Balaguer vuelve a hacer uso del urbanismo como demostración de poder
político alterando de nuevo los patrones de vida del dominicano. Se estudiara en
detalle esta alteración de la ciudad en la serie de artículos “ Balaguer y la
Ciudad.” El segundo factor a que hacíamos mención fue la creación de los
sistemas de financiamiento especializados para la vivienda, el cual es de suma
importancia, porque abre los campos para que un mayor número de personas, aún
con poder adquisitivo limitado, pudieran tener acceso a la compra de su
vivienda, pagando solamente un inicial. Bajo los sistemas originales de
financiamiento era obvio que la construcción de las viviendas dentro del tejido
urbano era irregular, y cada persona se construía su casa cuando le era posible
y muchas veces el solar pasaba de generación en generación hasta que había
alguien dentro de la familia con posibilidades económicas o habilidades
políticas para poder realizar la obra. Bajo los sistemas de financiamiento
comenzaron a construir obras que constituían todo un barrio simultáneo con muy
ligeras variaciones de índole arquitectónica. Este factor también alteraría la
vida social y el comportamiento del habitante de la ciudad de Santo Domingo en
una manera radical.
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Aparecerían los Centros Recreativos y Sociales propios de cada área aislados del
resto de la ciudad ( Club de Arroyo Hondo, Club los Prados, Club Paraíso, etc)
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Las relaciones sociales sé harían más sobre la base de afinidad profesional o
comercial, que por la vecindad de las viviendas y los vecinos sólo eran
conocidos.
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Se comenzó la construcción de pequeños centros comerciales para hacer
autosuficientes los nuevos barrios.
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Estas dos políticas unidas harán que la ciudad se expanda más allá de los
límites previsibles o económicamente rentables para que un organismo regente
(Ayuntamiento) pueda mantener la calidad de los servicios en una forma deseable.
La realidad de la sobré expansión de la ciudad, hizo comenzar a pensar a los
promotores de proyectos en la necesidad de ofrecer una alternativa que no fuera
la vivienda vertical o pisos múltiples, más conocida a los niveles populares
como edificio de apartamentos o “Multifamiliar” como se bautizó la ofrecida por
el sector gubernamental durante el periodo del presidente Balaguer. Fue evidente
que el mercado de adquirientes en principio opuso una gran resistencia al cambio
de la vivienda aislada por el apartamento, pero la imposibilidad de seguir
haciendo crecer la ciudad horizontalmente hizo que poco a poco aumentara la
oferta de una y la escasez de la otra, y la aceptación de la misma. El cambio
descrito, no fue impuesto por ninguna regulación especial, sino más bien por la
ley de la oferta y la demanda. Pero el proyectista, instituciones de
financiamientos y organismos gubernamentales, no alteraron sus políticas de
diseño de normas y reglamentaciones para que este cambio se realizara. Para
nosotros, los arquitectos practicantes, la gran mayoría de las veces, estamos
tan cera del hecho arquitectónico, que perdemos la perspectiva de la realidad
social que lo enmarca, la cual es la que traza las normas a nivel aislado y a
nivel de conjunto de la realidad arquitectónica-urbana. Lección de la vida
expresada a través de la Arquitectura. Por: Erwin Cott. (Enviado por: Raul Kiñoz Perez,
Republica Dominicana.
Fuente oficial: Diario LIbre.) |