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La
arquitectura anónima. Bloque 2, Escalera 3, Apartamento 5, es una
forma común de identificar en nuestro medio actual la dirección donde vive un
amigo, un familiar, un conocido. Uno más de los que forman las grandes mayoría
de nuestro país, y a quienes la arquitectura y los arquitectos, denominan al
identificar sus viviendas “ Arquitectura Anónima” porque son parte del paisaje
urbano que todos pasamos al recorrer la ciudad y la cual nunca miramos. No
tiene ningún nombre en especial, no se identifican en ningún tratado de
arquitectura, no se identifican o nombran cuando se habla de la obra de algún
arquitecto muy conocido, ni se citan en las conferencias o cátedras de
arquitectura de las Mayorías. Pero estudiándola, vemos la evolución de una
clase muy importante de nuestro país. En los artículos anteriores hemos visto
factores sociales, económicos y políticos que tienen una gran incidencia en la
arquitectura y que se traduce en una obra urbana y arquitectónica que plasma el
perfil de la ciudad. Hemos visto en artículos anteriores las evoluciones de las
diferentes áreas de estas tipologías de arquitectura anónima, desde la vivienda
aislada, pero además estudiaremos a continuación la evolución anterior de la
vivienda y de su relación con el área urbana.
Empezamos por dividir tres áreas:
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Las áreas públicas y comunitarias de la vivienda
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Las áreas privadas de la vivienda
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El mobiliario y los objetos de la vivienda.
En el esquema de la vivienda aislada, las áreas públicas tienen un factor
importante que es el que condiciona la relación de área pública-privada, además
de la vía o calle que es donde está la frontera de estos espacios. En los
esquemas originales de la vivienda intramuros esta relación se puede dividir de
la siguiente manera:
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Período Colonial, no existe relación alguna entre el área pública (calle) y el
área privada, (vivienda), la frontera que está en el lindero, coincide con la
línea de fachada.
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Período francés, aparece el balcón y con éste la frontera entre el espacio
Público-Privado pierde la rigidez original y comienza una corriente que se
mueve; el centro de la vivienda es el patio central a la sala que está
localizada pegada al espacio público (calle).
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Período de Ciudad Nueva, aún manteniendo la frontera (lindero) y coincidiendo
con la línea de fachada. El espacio público avanza sobre el espacio privado y
aparece el balcón en primera planta, afirmando definitivamente el movimiento
del centro de la vida de la casa hacia la calle.
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Periodo de Gazcue, el espacio privado cede terreno al espacio público y aparece
el lindero frontal que es una penetración del espacio público dentro de la
vivienda, aparece el patio frontal.
En la vivienda de apartamentos desaparece el patio frontal y posterior y el
espacio privado se limita a la unidad habitacional siendo la relación con la
vía pública, dominada por el espacio urbano. Es en este momento que aparecen
los parques públicos dentro del espacio privado, es decir, dentro del solar.
Como hemos visto a través de estos periodos, hay un cambio en el hombre y su
dominio exclusivo sobre su espacio donde habita, dominio que se pierde cuando
aparece la propiedad comunitaria o condominio. Este régimen de tenencia de la
propiedad horizontal, donde además del espacio público y el espacio privado
aparece el espacio comunitario, que es propiedad de los diferentes dueños del
condominio y el cual hay que darle mantenimiento a través de una pequeña
sociedad que llamamos condóminos. En el período actual de la vivienda anónima,
la tendencia de la propiedad está limitada a una pequeña porción que está
ubicada en el Bloque 2, Escalera B, Apartamento 5, haciéndose cada vez más
anónimo el núcleo humano que habita en la ciudad. La vivienda es una entidad
viva, dinámica, compuesta por un núcleo humano que no solo le da forma al área
dónde vive, sino también evoluciona a través del tiempo como evoluciona el
núcleo humano que la forma. No podemos considerar por lo tanto esquemas
arquitectónicos de la vivienda fijos a través del tiempo, siendo valido este
principio fundamental del trabajo del arquitecto, el seguir de cerca la
evolución de la sociedad para la cual trabaja.
La vivienda está divida en dos áreas fundamentales: la de vida vertical o
diurna y la de vida horizontal o nocturna. Evidentemente la primera se
transforma en la parte más importante, pues es la que está más en contacto con
los cambios que suceden diariamente en el intercambio entre humano y sus mundos
de ideas, tecnologías, filosofías, medios de comunicación, etc. Ese mundo de
fantasía que altera la realidad cotidiana, hoy tienen una gran ingerencia en la
arquitectura de la vivienda, donde evidentemente hay quienes exigen y demandan
pantallas gigantes con sistemas de sonidos sofisticados para ver sus deportes y
compartir con sus amigos su cine privado en casa, transformando la vivienda
dominicana. Hoy día la cocina se movió, penetro la casa, hoy tenemos una nueva
topología de vivienda dónde la sala de estar puede estar integrada a la cocina,
y esta integración no es más que el reflejo arquitectónico de la situación
social que vive la familia dominicana. Así podríamos ver toda una serie de
factores que de una dinámica se mueven, y así cambia la estructura familiar de
nuestro país. Las áreas nocturnas o de vida horizontal no están exentas a estos
cambios, llegó el televisor y el aire acondicionado cerrando las ventanas, las
puertas y creo mundos más personales y aislados para los diferentes miembros de
la familia. Es un deber imperativo no diseñar patrones anteriores que muestran
soluciones arquitectónicas a los esquemas de vidas pasadas, tenemos que
estudiar la convivencia, y entender la evolución de nuestra sociedad, para que
de esa forma podamos ofrecer una vivienda que sea apta al núcleo de vida actual
y a sus características. Darle la espalda a esta realidad es cerrar los ojos al
presente, y recordemos que la vivienda de hoy se diseña y se construye para
vivirla mañana. Lección de vida expresada a través de la Arquitectura. Por: Tania Molina |