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El jurado del
Pritzker calificó la Opera de Sydney como "uno de los
edificios más simbólicos del siglo XX", un edificio
majestuoso que se yergue a modo de un inmenso velamen en el
puerto de la metrópolis australiana. "Es una obra maestra,
una imagen de gran belleza conocida ahora en todo el mundo,
un símbolo no sólo de una ciudad sino de todo un país",
agregó el jurado. Utzon, que el miércoles cumple 85 años,
abandonó el proyecto de la ópera en 1966 después de un
sonado litigio con el Gobierno del estado de Nueva Gales del
Sur y de un aluvión de críticas del público, que encontraba
el edificio demasiado abstracto. La ópera tardó siete años
en acabarse y su creador nunca volvió a Australia para
admirar lo que hoy es reconocida como una obra
arquitectónica emblemática.
Utzon es el 27° ganador de este galardón, creado en 1979 por
la familia Pritzker, oriunda de Chicago. El presidente del
jurado, Lord Rothschild, indicó que el arquitecto danés ha
trabajado "a lo largo de su vida con ardor, inteligencia y
serenidad sin una sola nota disonante". El jurado destacó
que la creatividad del premiado "enraiza con la historia y
se inspira en las culturas maya, china, japonesa e islámica,
así como en su herencia escandinava". Los hijos de Utzon,
Jan y Kim, tienen su estudio de arquitectura en la ciudad
danesa de Haarby. La Opera House de Sydney, cuya forma final
surgió luego de un estudio de una serie de alternativas del
proyecto original. Finalmente para formar cada una de las
cáscaras se emplearon “triángulos” recortados de una misma
esfera, es decir que el perfil de cada uno de los triángulos
eran arcos de un círculo del mismo radio. Cada uno de estos
triángulos está construido a partir de nervios pretensados
de acero que a su vez son sustentados por arcos metálicos
que han sido montados previamente. Aunque Utzon diseñó una
serie impresionante de edificios, principalmente en
Dinamarca, su nombre siempre estará asociado con la Opera de
Sydney, cuyo perfil, de color blanco, semejante a la vela de
una embarcación, es conocido por muchos. Completada en 1973
y actualmente renovada en el interior, la Opera ayudó a
consolidar la fama de Sydney como una evolucionada ciudad
internacional. Como en el caso del Centro Georges Pompidou,
en París, y el Guggenheim, en Bilbao, el diseño del
arquitecto Utzon demostró el poder de las construciones
individuales para reformular la imagen de ciudades
industriales más viejas como centros culturales
contemporáneos.
La Opera de Sydney es el centro de artes interpretativos más
activo del mundo. Si bien su construcción se desarrolló
durante los sesenta, la Opera ayudó a instalar el debate
sobre el valor de los edificos monumentales. Para algunos
críticos, el diseño de Utzon simbolizó la subordinación de
la eficiencia funcional a la expresión formal. Aunque el
edificio fue frecuentemente comparado con el Taj Mahal, la
comparación no siempre fue elogiosa. Admirada por su
prominente silueta blanca, la Opera también refleja el
interés de Utzon en la plataforma, o podio, como un
expresivo rasgo característico urbano. En 1972, Utzon fue
invitado para diseñar una segunda obra monumental, la
Asamblea Nacional de Kuwait, que fue completada en 1982.
Igual que la de Sydney, muestra techos curvilíneos y
empinados, aunque las curvas son cóncavas. Entre otros
destacados proyectos de Jörn Utzon están el Kingo Housing
Estate (1956-58), el Fredensborg Housing Estate (1959-62),
la iglesia de Bagsvaerd (1973-76), y el Centro Naturalista
Skagen (2001), todos en Dinamarca; y el Centro Cultural
Dunkers (2002) en Halsingborg, Suecia. Los hijos de Utzon,
Jan, de 58 años, y Kim, de 46, heredaron el estudio Utzon
Architects. Entre los anteriores ganadores del Premio
Pritzker de Arquitectura están Richard Meier, Renzo Piano, y
Rem Koolhaas. Este año, el jurado fue integrado por lord
Rothschild, Frank Gehry, Ada Louise Huxtable, Carlos
Jiménez, el arquitecto argentino Jorge Silvetti, Giovanni
Agnelli (murió en enero último), y Bill Lacy como director
ejecutivo. |