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Muchos años después, los
arquitectos Ictino y Calícrates, por consejo de Fidias, que
llevaba la dirección de todas las obras que se realizaban en la
Acrópolis, comenzaron una nueva planificación del templo en el
año 448 ó 447 a.C. cuyas obras se prolongaron hasta el 432 a.C.,
no pudiendo aprovechar de las primitivas construcciones más que
los cimientos y el basamento primitivo. El Partenón es el más
perfecto templo griego, modelo de edificio religioso. La planta
del Partenón se ajusta con escasas variaciones a la concepción
primitiva de los templo griegos anteriores al siglo VI a.C., se
mantiene la estructura rectangular dividida en tres espacios (pronaos, naos o cella y opistodomos) a los que se añade, y es uno de los
aspectos de su originalidad, un nuevo recinto, el Partenón o
Salas de las vestales formada por cuatro columnas jónicas; es un
templo anfipróstilo y exástilo en ambos pórticos, el anterior o
pronaos y el posterior o opistodomos, de estilo dórico, aunque
éste se ha fundido con otros elementos jónicos especialmente
visibles en el interior, en las columnas y friso de la cella, en
la que dos filas de columnas superpuestas creaban una galería
sobre las estrechas naves laterales para dar mayor anchura y
altura a la nave central y resaltar la grandiosidad de la imagen
de oro y marfil de Palas Atenea. En lo que se refiere a la
columnata de su peristilo, el templo es períptero y octástilo,
tiene la clásica proporción de 8 columnas por frente y 17 en los
laterales. Respecto de las innovaciones introducidas en el
Partenón con referencia a los templos anteriores presenta
algunas novedades, además de la inclusión de la sala cuadrada
donde estaban las doncellas vírgenes de la diosa, el Partenón
que ha dado nombre a todo el edificio, hay que resaltar el hecho
de que la cella esté dividida en tres naves separadas por una
doble fila de columnas superpuestas en dos pisos, formando una
galería circundante en cuyo centro se colocaba la gran imagen de
oro y marfil (criselefantina) de la diosa Atenea Parthenos
realizada por Fidias.
Los
materiales utilizados, salvo la madera de las
techumbres, fueron exclusivamente el mármol, procedente de las
canteras del monte Pentélico, cuyos bloques, después de ser
desbastados en la cantera, eran finamente tallados cuando ya
estaban colocados en la obra hasta encajar perfectamente un
sillar sobre otro sin utilización de mortero o argamasa de unión,
sino mediante grapas de plomo fundido. En su diseño los
arquitectos debieron de realizar numerosos estudios y
maquetas
como se desprende del hecho de que cada elemento debió ser
concebido individualmente en razón de las correcciones ópticas
que eliminan las aberraciones que produce la perspectiva: todas
las horizontales, desde el basamento hasta el entablamento,
están combadas convexamente y todas las verticales ligeramente
inclinadas hacia dentro; las columnas angulares tienen una
sección elíptica según la diagonal del ángulo. Tal efecto
plástico se acentúa por la ligera aproximación que hay entre las
columnas de las esquinas, disminuyendo los espacios
intercolumnios desde el eje central del templa hacia los
extremos, originándose así otra deformación forzosa en la
relación de medidas entre los triglifos y las metopas
resolviéndose acortando, casi imperceptiblemente, la anchura de
las metopas externas. Todo el Partenón está calculado con
minuciosa perspicacia para producir en el espectador efecto de
maravillosa perfección. Esta construcción es uno de los ejemplos
mas claros del saber en geometría por parte de los matemáticos y
arquitectos
griegos. |