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La protección se refiere a la
estructura de muros, torres y portalones, con la
finalidad de rechazar en cualquier momento los
ataques de los enemigos. El culto hace referencia a
la ubicación de los templos de los dioses inmortales
y de los santuarios sagrados. La situación ventajosa
consiste en la disposición de lugares comunes
destinados a uso público, como son los puertos,
foros, pórticos, baños públicos, teatros, paseos y
construcciones similares, que se disponen en lugares
públicos, atendiendo a una misma finalidad de uso.
Tales construcciones deben lograr seguridad,
utilidad y belleza. Se conseguirá la seguridad
cuando los cimientos se hundan sólidamente y cuando
se haga una cuidadosa elección de los materiales,
sin restringir gastos. La utilidad se logra mediante
la correcta disposición de las partes de un edificio
de modo que no ocasionen ningún obstáculo, junto con
una apropiada distribución — según sus propias
características— orientadas del modo más conveniente.
Obtendremos la belleza cuando su aspecto sea
agradable y esmerado, cuando una adecuada proporción
de sus partes plasme la teoría de la simetría. Tres
son las partes de la arquitectura: la Construcción,
la Gnomónica y la Mecánica. A su vez, la
construcción se divide en dos partes: una parte
trata sobre la disposición de murallas y de obras
comunes en lugares públicos; la otra parte trata
sobre el desarrollo de edificios privados. En los
edificios públicos se dan tres posibles objetivos:
la protección, el culto y la situación ventajosa. La
protección se refiere a la estructura de muros,
torres y portalones, con la finalidad de rechazar en
cualquier momento los ataques de los enemigos.
El culto hace referencia a la
ubicación de los templos de los dioses inmortales y
de los santuarios sagrados. La situación ventajosa
consiste en la disposición de lugares comunes
destinados a uso público, como son los puertos,
foros, pórticos, baños públicos, teatros, paseos y
construcciones similares, que se disponen en lugares
públicos, atendiendo a una misma finalidad de uso.
Tales construcciones deben lograr seguridad,
utilidad y belleza. Se conseguirá la seguridad
cuando los cimientos se hundan sólidamente y cuando
se haga una cuidadosa elección de los materiales,
sin restringir gastos. La utilidad se logra mediante
la correcta disposición de las partes de un edificio
de modo que no ocasionen ningún obstáculo, junto con
una apropiada distribución — según sus propias
características— orientadas del modo más conveniente.
Obtendremos la belleza cuando su aspecto sea
agradable y esmerado, cuando una adecuada proporción
de sus partes plasme la teoría de la simetría. |