|
Cuestión que Goethe ya vislumbraba en Esbozo de una teoría de
los colores, generando un sinnúmero de ironías y comentarios maliciosos. Goethe,
antes de que existiese la psicología, afirmaba que los colores actúan sobre el
alma; pueden provocar la tristeza o la alegría. La psicología cromática divide
cada color en siete tonalidades, a partir del rojo, naranja, amarillo, verde,
azul, índigo y violeta, siguiendo la norma de clasificación más común: fríos y
calientes. El rojo, el naranja, el amarillo y el verde son de poder estimulante
o excitante, en tanto que el azul, el índigo y el violeta son sedantes o
tranquilizadores. Cuentan el fulgor, la brillantez, la luminosidad, pero el
diagnóstico suele orientarse por los matices medio brillantes.
Desde el punto de vista del análisis psicológico y físico, el
negro se considera como ausencia de todo color, por absorber la luz y
devolverla. Por eso es sintomático de las tinieblas, caos y muerte. Carl G. Jung
ha mencionado concretamente los colores que expresan las principales funciones
psíquicas del hombre: azul es el color del cielo, espíritu y pensamiento;
amarillo es el color de la luz, del oro y de la intuición; rojo es el color de
la sangre, la pasión y el sentimiento; verde es el color de la naturaleza, la
sensación y la relación entre el soñador y la realidad. A ésta se le llama
psicología de los colores, cuyo objetivo primordial es la determinación de
relaciones lo más claras posibles entre los colores como manifestaciones y los
acontecimientos psíquicos asociados a ellos.Esta se evalúa mediante dos test
utilizados actualmente, el primero es el Test Piramidal del Color (FPT), y el
segundo y más conocido es el test clínico denominado Test Lüscher, en honor a su
creador. En él se pide colocar algunos colores en una jerarquía de acuerdo a la
simpatía con respecto a un color particular. La amplitud simbólica de los
colores está caracterizada por una enorme libertad de elección, con todas sus
inevitables contradicciones, conforme a los niveles de cultura y educación,
creencias religiosas o ideológicas, sexo y edad, raza y geografía. Pero hay
patrones muy específicos, como se ha visto, con importantes coincidencias. |