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Las rocas se encuentran en la
naturaleza en formaciones de grandes dimensiones,
sin forma determinada y constituyendo el principal
componente de la parte sólida de la corteza
terrestre. Por constituir un material natural, la
piedra no precisa para su empleo más que la
extracción y la transformación en elementos de forma
adecuada. Sin embargo, es necesario que reúna una
serie de cualidades que garanticen su aptitud para
el empleo a que se destine. Estas cualidades
dependen de su estructura, densidad, compacidad,
porosidad, dureza, composición, durabilidad,
resistencia, a los esfuerzos a que estará sometida,
etc.
De 3 maneras principales se
utilizan las piedras en la construcción:
* Como elemento resistente.
* Como elemento decorativo.
* Como materia prima para la fabricación de otros
materiales.
La clasificación más corrientemente utilizada es la
que agrupa las piedras según su origen,
dividiéndolas así:
* Eruptivas
* Sedimentarias
* Metamórficas
Labra de las piedras. Una vez
extraídos los bloques de piedra de las canteras o
formaciones de roca en explotación, se procede a
darles la forma en que han de ser colocados en la
obra. A este trabajo se le da el nombre de labra. La
labra de la piedra comprende dos trabajos
primordiales: el desbaste y la labra propiamente
dicha. El desbaste consiste en preparar el bloque en
una forma aproximada por exceso a la que ha de
recibir definitivamente. Suele realizarse en la
propia cantera dejando todas sus dimensiones unos
cuantos centímetros mayores a las del elemento que
de él debe obtenerse. Estos excesos llamados creces
de cantera, tienen por objeto prevenir los posibles
desperfectos que puedan producirse en el transporte
y manipulación y asegurar el trabajo de la labra
contra una eventual falta de material. Estas
operaciones se venían haciendo manualmente mediante
herramientas especiales. En la actualidad, a partir
de explotaciones de cierta importancia se utilizan
una diversidad de máquinas. |