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un moderado calor, pero mucha
cantidad de aire y, en consecuencia, al estar
compuestos de elementos ligeros se elevan en el aire
con toda facilidad. Por otra parte, los peces poseen
una temperatura templada con gran cantidad de
elemento aire y tierra y muy poco de elemento agua
y, precisamente porque tienen poco elemento liquido,
con toda facilidad subsisten en el agua y cuando son
sacados a tierra mueren, justo al abandonar el agua.
Por la misma razón, los animales terrestres poseen
menor cantidad de tierra y muchísima de agua, ya que
tienen una temperatura templada por el aire y el
calor; precisamente porque en ellos abundan las
partes húmedas, es imposible que pervivan dentro del
agua durante largo tiempo.
En conclusión, si las
cosas son realmente como las hemos expresado, si
percibimos que los cuerpos de los animales están
compuestos de tales principios o elementos y si
pensamos que éstos se debilitan y mueren debido a un
exceso o a una deficiencia de elementos, no tenemos
la más mínima duda de que es muy conveniente buscar
con todo interés la ubicación de las murallas, con
el fin de elegir zonas más templadas, puesto que lo
que perseguimos es la salubridad en la disposición
de las murallas. En mi opinión, se debe volver
insistentemente a la teoría de los autores antiguos.
En efecto, éstos al inmolar animales que habían
estado pastando en parajes donde se levantaban
fortalezas o campamentos fijos, examinaban sus
hígados y si los encontraban amoratados y enfermos,
inmolaban otros animales ante la duda de si estaban
enfermos por alguna indisposición, o bien por tomar
pastos en mal estado. Como eran muy expertos, cuando
veían que los hígados estaban sanos, por alimentarse
de agua y de pastos, precisamente en ese lugar
levantaban sus fortificaciones. Si hallaban los
hígados enfermos, por lógica trasladaban tal
situación a los humanos, en el sentido de que en
esos mismos parajes con el tiempo se iba a producir
abundancia de agua insalubre y de alimentos nocivos
y, así, se iban a vivir a otro sitio, buscando ante
todo la salubridad. Podemos concluir que si la
tierra es saludable para el pasto y el alimento, sus
propiedades son también salubres, como vemos en las
tierras de la ciudad de Creta, cerca del río Potero,
que fluye entre las ciudades de Cnosos y Gortina. A
derecha y a izquierda del río pacen los rebaños.
Pero los que pacen cerca de Cnosos padecen
esplenitis y los que pacen al otro lado, cerca de
Gortina, no sufren tal enfermedad del bazo. Por esta
circunstancia, los médicos buscaban el porqué de tal
enfermedad y descubrieron en estos pastos una clase
de hierba que, al rumiaría los rebaños, disminuía su
bazo. Recogiendo precisamente esta hierba, sanan a
los enfermos de bazo con este medicamento, que los
cretenses denominan asplenon. Por ello, podemos
conocer que las propiedades de los lugares son
naturalmente insalubres o, por el contrario,
salubres debido a sus pastos y a su agua. Si se van
a levantar unas murallas en terrenos pantanosos,
situados junto al mar y orientados hacia el
septentrión, o bien entre el septentrión y el
oriente, y si tales pantanos estuvieran en lugares
más altos que el litoral del mar, entonces con toda
tranquilidad se podrán construir las murallas. Se
cavarán unos canales que verterán el agua en el
litoral y, al subir el nivel del mar por causa de
las mareas, se llenarán las lagunas con sus
movimientos marítimos. Y se mezclarán sus aguas, lo
que imposibilitará que nazcan animales lacustres y
los que alcancen el cercano litoral nadando, al no
estar acostumbrados al salitre, perecerán. Un
ejemplo de lo que estamos tratando pueden ser las
lagunas Gálicas, que están próximas a Altino, Rávena,
Aquilea y otros municipios que, al estar muy
próximos a estas lagunas, gozan de una
extraordinaria salubridad. En otros lugares
encontramos lagunas que no desaguan ni por medio de
ríos ni por canales, como la laguna Pontina, cuyas
aguas se corrompen exhalando unos vapores densos y
pestilentes. |