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La figura de prueba era un
circulo rojo o bien , un triángulo verde. Los niños
de menos de tres años de edad parecían escoger con
mayor frecuencia guiándose por la forma, mientras
que los que tenían mas de seis años se sentían
perturbados por la ambigüedad de la tarea y como
criterio de elección utilizaban con mayor frecuencia
la forma. Al considerarse los resultados, se llego a
la conclusión que la reacción de los niños mas
pequeños esta determinada por la conducta motora ,y
por lo tanto, por las cualidades “asibles” de los
objetos. Una vez que las características visuales se
han hecho dominantes, la mayoría de los niños en
edades preescolares se guiaran por el intenso
atractivo perceptual de los colores. Pero a medida
que la cultura hace que los niños adquieran destreza
practica, la cual depende en mucho mayor grado de la
forma que del color, se inclina mucho mas a la forma
como medio de identificación decisivo.
La significación del color: semiótica y teoría
del color
¿Qué puede ofrecer a la ciencia del color la
perspectiva semiótica en relación a las perspectivas
física, fisiológica y psicológica? La semiótica,
como disciplina que está en la base de todos los
sistemas cognitivos biológicos, humanos y no humanos,
engloba y provee el marco epistemológico adecuado
para todas las otras perspectivas. Si consideramos
el color como signo, estamos incluyendo todos los
aspectos. El color puede funcionar como signo para
un fenómeno físico, para un mecanismo fisiológico o
para una asociación psicológica. El signo, según la
concepción de Charles S. Peirce es algo que está por
alguna otra cosa y que es entendido o tiene algún
significado para alguien. Un signo sirve para
representar o sustituir a algo que no está presente
para algún sistema que sea capaz de interpretar tal
sustitución. Charles Morris, utilizando esta
concepción triádica del signo, ha planteado tres
niveles o dimensiones de la semiosis: (1) la
dimensión sintáctica, donde se consideran las
relaciones de los signos entre sí; (2) la dimensión
semántica, donde se consideran las relaciones de los
signos con los objetos denotados; y (3) la dimensión
pragmática, donde se consideran las relaciones de
los signos con los intérpretes. En los estudios en
el nivel sintáctico -donde se requiere la
identificación de las unidades elementales, sus
reglas de transformación y organización y sus leyes
de combinación para formar unidades mayores con
sentido "gramatical"- es donde la teoría del color
alcanza sus mayores logros. Aquí podemos considerar
los numerosos sistemas de orden de color
desarrollados (que son algo más que "diccionarios"
de colores), las variables para la identificación y
definición de todos los colores posibles, las leyes
de combinaciones e interacciones de los colores, las
armonías en las agrupaciones cromáticas, y cada
aspecto que hace posible hablar de una gramática del
color.
En la dimensión de la semántica -donde los signos
son considerados en su capacidad para representar o
significar otras cosas, para transmitir información
o conceptos que están más allá de los signos en sí
mismos- se han hecho también varios trabajos en el
campo del color. Aquí se exploran las relaciones
entre los colores y los objetos que ellos pueden
representar, los códigos y asociaciones establecidos
mediante colores, y las maneras en que los
significados del color cambian según el contexto de
aparición y en relación a factores humanos tales
como cultura, edad, sexo, etc. También han sido
investigados algunos aspectos de la dimensión
pragmática del color. En este caso se toman en
cuenta las relaciones que existen entre los signos y
sus intérpretes o usuarios. |