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Las diversas longitudes de onda de la
luz son percibidas por medio de los órganos receptores
que hay en el ojo, las interconexiones nerviosas y las
señales que estas transmiten a través del nervio óptico.
Por último, es en el cerebro donde se efectúa el proceso
integrador de la imagen captada. Se entiende por órganos receptores los
elementos que hay en la retina sensibles a la luz y los pigmentos visuales
-continuamente deshechos por la luz y vueltos a formar- que sensibilizan a
aquellos elementos. |
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Las
interconexiones nerviosas se hallan en la misma
retina, y los impulsos que pueden originar incluyen
señales "interruptoras". Las vías ópticas transmiten
el mensaje sensorial de la retina al cerebro. Se
hallan representadas, de delante a atrás, por la
retina, el nervio óptico, la quiasma, y están
constituidas por los receptores (conos y bastones) y
por tres células nerviosas (neuronas). Al parecer,
los conos se comportan como lo hacen las células
fotoeléctricas, transformando la luz en electricidad,
siendo las diferencias de intensidad eléctrica
correspondientes a cada uno de los colores las que
permiten su identificación y, en definitiva, la
visión de los colores. Se supone que solo los conos
contribuyen a la visión de los colores. El hecho de
que el cerebro participa vitalmente en la percepción
visual queda suficientemente demostrado por el
aparente carácter unitario de la percepción. El ojo
humano no es capaz de distinguir todos los colores y
sus diferentes tonalidades, pero como cada color y
cada tonalidad, tiene su propia longitud de onda,
con aparatos de gran precisión se pueden notar las
diferencias que pasan desapercibidas para la vista
más aguda. Vistos al microscopio, los elementos
sensibles a la luz que hay en la retina presentan
dos aspectos distintos: conos y bastones. En la
parte central de la retina se hallan solo los conos;
en la parte periférica predominan los bastones. Esta
diferencia entre los elementos sensibles a la luz
coincide con dos mecanismos distintos de la visión;
uno, periférico, que actúa cuando hay poca luz, sin
distinguir los colores; y otro, central, que si la
luz es suficientemente intensa distingue las formas
y los colores.
Daltonismo: Existe una anomalía de la vista
consistente en no distinguir los colores. Recibe el
nombre de "daltonismo" en honor al químico inglés
John Dalton que, afectado de esta anomalía, hizo
sobre sí mismo el primer análisis científico. Es un
defecto hereditario transmitido, como la hemofilia,
por las mujeres pero que afecta particularmente a
los hombres. Se considera que lo presentan entre 8 y
9 de cada 100 hombres. Hay diversos grados de
daltonismo. Entre quienes lo padecen, el grupo más
numeroso (67%) lo forman los que ven los tres
colores básicos pero en proporciones anormales, es
decir, unos ven más rojo que en la visión normal, y
otros más azul o más amarillo. Esta anomalía solo
tiene importancia para los pintores, careciendo de
ella para la vida normal. Los daltónicos "verdaderos"
no perciben más que dos colores primarios en lugar
de tres. Por ejemplo, todos los colores que perciben
son compuestos de una mezcla variada de rojo y azul,
en lugar de serlo de rojo, azul y amarillo. El
daltonismo más común se manifiesta en dificultad
para distinguir el rojo y el verde; con menor
frecuencia, la dificultad está en discernir entre el
verde y el amarillo o entre el azul y el amarillo.
Una tercera clase de daltonismo, muy rara, es la de
personas que no perciben color alguno. Solo las
variaciones de intensidad luminosa les permite
distinguir los objetos, que es como decir que solo
distinguen el blanco, el negro y los grises. Como se
comprenderá, estos dos grupos que padecen daltonismo
intenso no pueden ejercer oficio alguno en el que
sea importante distinguir los colores, ni conducir
vehículos, al no poder distinguir las señales de
tránsito.
El Color De Los Ojos. Contrariamente a lo que
podría parecer, el color de los ojos no afecta a la
percepción de los colores y, en cambio, tiene una
sorprendente relación con la percepción acústica. El
color de los ojos depende del contenido de melanina
en el iris. Las personas con ojos azules, y más aún
los albinos - que carecen por completo de melanina-
presentan una mayor sensibilidad al ruido. |
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