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Los baños públicos o termas.
Las ciudades grandes, como las pequeñas, tuvieron termas
o baños públicos (thermae). Bajo la república se
completaron generalmente con un vestuario (apodyterium)
y habitaciones para bañarse con agua caliente, templada
y fría (caldarium, tepidarium, frigidarium) junto a una zona de ejercicios, la
palestra |
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Las termas (75 a.C.) cerca del foro de
Pompeya son un ejemplo excelente de los modelos más antiguos.
Bajo el imperio estas estructuras comparativamente modestas
se volvieron progresivamente más grandiosas. Ejemplos
posteriores, como los baños de Caracalla (c. 217 d.C.) en
Roma tenían incluso bibliotecas, tiendas y enormes espacios
públicos abovedados, decorados con estatuas, mosaicos,
pinturas y estucos.
Las obras públicas
Entre los diversos proyectos de construcciones públicas de
los romanos, la red de puentes y calzadas que facilitaron la
comunicación a través de todo el imperio y los acueductos
que traían el agua a las ciudades desde los manantiales
cercanos (Pont du Gard, año 19 d.C., cerca de Nimes), son
los más extraordinarios.
El puente de Alcántara sobre el río Tajo, en Cáceres (España),
puede ser considerado como una gran obra de ingeniería,
gracias a la combinación del arco y la bóveda. Fue
construido por el arquitecto Lacer en tiempos de Trajano y
llevaba asociados un arco de triunfo y un templo. Aún se
yergue el famoso acueducto de Segovia. Está formado por dos
series de arquerías (118 arcos en su totalidad),
superpuestas en dos niveles por robustos pilares de granito.
Su cometido radicaba en surtir y proveer a la ciudad del
agua necesaria. Fue construido en el siglo I a.C. Debemos
destacar también los acueductos de los Milagros y de San
Lázaro en Emerita Augusta (Mérida).
Las viviendas
Aunque los edificios públicos fueron las construcciones
urbanas más grandes y costosas, la mayor parte de la ciudad
de Roma estaba ocupada por viviendas particulares. La domus
o casa romana. Las viviendas unifamiliares se construyeron
con una amplia variedad de formas y tamaños, pero las domus
romanas generalmente exhibieron su preferencia por la
simetría axial, que caracteriza también la mayor parte de la
arquitectura pública. Las casas más antiguas, fechadas entre
los siglos III y IV a.C., parecen haber sido construidas de
acuerdo con los modelos etruscos. La domus itálica, o casa
de los inicios de la República, constaba de un pasillo de
entrada (fauces), un espacio principal a cielo abierto
(atrium) con un estanque central para recoger el agua de la
lluvia (impluvium), una serie de pequeñas habitaciones
(cubicula), una zona de recepción y trabajo (tablinum), un
comedor (triclinium), una cocina (culina) y a veces un
pequeño jardín trasero (hortus). La parte delantera contaba
en ocasiones con estancias abiertas a la calle que servían
de tiendas. Durante el final de la República y el comienzo
del Imperio, las casas romanas se convirtieron en unidades
más complicadas. En el atrium se instalaron columnas de
estilo griego, el antiguo hortus se ensanchó y se rodeó de
una columnata (peristilo), y la decoración se hizo bastante
profusa. Las viviendas de las ciudades más ricas llegarían a
ocupar un bloque entero, como ocurrió con la denominada casa
del Fauno de Pompeya, construida a principios del II siglo
d.C. |