Como nace y crece el concepto de paisaje



En muchos aspectos ha pasado lo mismo con el paisaje, definirlo como noción, como fenómeno o como concepto implicaría una serie de cuestionamientos, que tienen que ver más bien con el contexto en el cual esté siendo usada la palabra.

Al develar la palabra «paisaje» en el ámbito académico tampoco hay muchas diferencias, ya que existen diversas interpretaciones en ese procurar definirlo. Un acercamiento es el trabajo presentado por Javier Maderuelo (2005) quien señala que el término paisaje surgió al seno del arte de la pintura, por lo cual existiría una relación a través de la mirada. En este caso existiría la interpretación de lo que se observa, la representación de la imagen por medio de la pintura, y la interpretación y el disfrute de la imagen del paisaje. Otro acercamiento, también propuesto por el mismo autor es tratar de entender el concepto paisaje desde sus raíces etimológicas, que son varias.

En inglés, alemán y holandés se relacionan con nociones más bien territoriales, que sin embargo, a través de los siglos, han desplazado sus significaciones originales a cuestiones relacionadas al aspecto o características de un territorio. Dentro del contexto occidental europeo Maderuelo (2005) señala que el primer idioma en el que cristalizan los términos para nombrar territorio y la especificidad de sus vistas es el italiano, donde se generan los términos paese y, por derivación paesetto y paesaggio.

La raíz latina de estas, se encontrarían en el término pago como expresión de la idea de lugar, en otras palabras, características diferenciadoras de los pagos implicarían distintos lugares. Con el tiempo, de acuerdo a este autor, pago habría dado paso a la palabra país. Pagos y países representados por la pintura en los cuadros, todos ellos paisajes (como pedazos de países), los que se encontraban vinculados también a las nociones de naturaleza, belleza y de valoración estética de los paisajes a través de la pintura.

Esta valoración de lo observado, señala el mismo autor, es esencial para comprender el término paisaje, para el campesino que no disfruta de una concepción intelectual del término, el paisaje se sigue identificando con el «país», con el territorio. Esto resulta de gran interés ya que el paisaje requiere entonces no sólo de lo que podría existir neutralmente como un algo parte del territorio, sino que también de alguien, que pueda leer e interpretar ese algo. Es dentro de esta relación en la cual el concepto de paisaje adquiere sentido. Una relación en la cual el individuo (alguien) es capaz de percibir lo que yace (algo) e interpretarlo, dotándolo de significación, incluso más allá de si es posible representarlo a través de una pintura, una fotografía o un poema, todos ellos se constituyen en imágenes de lo interpretado.

Sin embargo, el paisaje, más allá de sus relaciones e interpretaciones etimológicas, ha sido explicado como un algo  que estaría vinculado a los sentidos, al arte, a la naturaleza, a lo que estaría formando el escenario en el cual se desarrolla la vida. Estas nociones dependerán fundamentalmente de quien esté hablando de paisaje, de quién lo lea o incluso de quien lo construya. El término paisaje es tan usado, que cuesta dimensionar a que nos referimos cuando estamos hablando de paisaje.


El paisaje es usado como nombre de pila para muchos apellidos: paisaje urbano, paisaje rural, paisaje natural, paisaje antrópico, paisaje desértico, paisaje tropical, paisaje intervenido, paisaje artificial y paisaje agrario son algunos de los apellidos que podríamos decir se vinculan a algún área disciplinar o que quizá tienen una interpretación y uso más bien académico. Pero hay otros que están vinculados a emociones, tales como un paisaje espeluznante, paisaje desolador, paisaje imaginario, o paisaje conmovedor por decir bello. O bien visiones más poéticas como paisaje íntimo, paisaje del alma o los paisajes de tu cuerpo.

Tanta variedad y vastedad de apellidos, y principalmente tanta adjetivación se debería al hecho de que el paisaje estaría vinculado y principalmente sería entendido a partir de los significados y las sensaciones, y el aprendizaje que es posible hacer a partir de estos apellidos.

Hablar del aprendizaje que se realiza a través de los sentidos, es hablar de las implicancias que significa poder oler, tocar, escuchar, ver y gustar lo que está en el exterior. Cuando hablamos de sentidos vinculados al paisaje hablamos entonces de todo lo que podemos captar o percibir de ese exterior. Los significados y las sensaciones derivan sólo en parte de este conocimiento a través de los sentidos, ya que las adjetivaciones a las que antes se hacía referencia requieren de otro tipo de aprendizaje. Hablar de urbano, rural, natural o agrario implica entender estos conceptos.

Referirse a espeluznante, desolador o conmovedor implican igualmente entender los conceptos pero también entender las sensaciones que estarán referidas a la propia construcción individual y social de haber vivenciado alguna vez ese tipo de adjetivos. Una visión más poética del paisaje implicaría también significados y simbolismos. En diversa literatura sobre la materia, se ha procurado explicar tanto en el ámbito de las ciencias como en el de las artes lo que significaría paisaje, como se podría interpretar y como se podría entender.

Algunos autores como Jay Appleton (1996) y Ann Spirn (1998) coinciden en que la gran diversidad disciplinaria que comprende el estudio del paisaje, hacen que se impida tener una visión completa y más global sobre este. Un buen ejemplo de ello es, como mencionamos anteriormente la gran variedad de apellidos que tiene el paisaje, pero también el hecho de que se procure definir este fenómeno desde el punto de vista científico. Esto implicaría conocer todos los elementos que contiene el paisaje, y que de hecho lo nutren y modifican.

Sin embargo, esta variedad de disciplinas no tienen una instancia común que reúna sus áreas de interés, es decir, las distintas partes del paisaje. Pese a ello, sí existe, y vendría a ser como una especie de punto de unión entre los distintos paisajes, gran consenso en que este fenómeno debería ser entendido como la relación entre un lugar, en cuanto estructura física y tangible, y su relación con el hombre (genéricamente hablando), quien a través de los sentidos y de la interpretación de estos, sería capaz de comprenderlo como fenómeno. El paisaje se constituiría por tanto, y como lo señala Javier Maderuelo (2005), a partir de una relación subjetiva entre el hombre y aquello que éste puede ver.

Su explicación se restringe sólo a uno de los sentidos, otros autores, como los señalados anteriormente, ampliarían esta noción a todos los sentidos en general y no sólo a la visión. Lo que es importante aquí, es rescatar el otro de los elementos de su definición, en primer lugar el reconocimiento de una relación entre el hombre y aquello que este es capaz de percibir, nos estaría hablando de un evento continuo y en formación, en otras palabras el paisaje sería algo dinámico.Al mismo tiempo, también nos señala que esta relación es subjetiva, y lo es en la medida en que el hombre comprenda e interprete eso que está percibiendo.

Entonces podría explicarse lo que es paisaje en la medida en que sea posible realizar esta interpretación. La parte del verso que nos señala «Porque este cielo azul que todos vemos, no es cielo ni es azul» representa lo que significa una construcción social, que en este caso además se podría señalar como uno de los elementos que componen o se asocian al paisaje. En este poema existe un objeto al que denominamos cielo, pero que en realidad no lo es, y que además tiene la característica de ser azul, cuando en realidad tampoco lo es.

Cielo, es una noción abstracta para entender algo que vemos, que todos entendemos lo que significa, que podemos citar, incluir en un poema, dibujar y colorear, y que podemos decir incluso donde está (allá arriba). Por eso nadie cuestiona que el cielo exista y que sea real. La noción de cielo, pasó a formar parte de nuestra cultura, y todo el mundo sabe lo que es, aunque sea complicado definirlo conceptualmente.

Gracias al colaborador Pedro María Rodriguez por enviarnos esta interesante información.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Como nace y crece el concepto de paisaje. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de https://www.arqhys.com/arquitectura/concepto-paisaje.html.





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