Dinamica de los objetos



Condición dinámica de los objetos.

Según Canter, la percepción lleva a las personas a actuar de modos diversos de acuerdo a los patrones de experiencia internos de cada una.

Pero esto llevado a la condición dinámica de los objetos, nos hace comprender que como experiencia perceptiva existe una dualidad entre lo que es la información puramente intelectual y las emociones internas que producen las fuerzas inherentes del objeto que vemos (Arheim 1978, p.168). Podemos comprender un objeto y juzgarlo por lo que creemos o podemos percibir en él, sus elementos dinámicos esenciales.

Arheim, llama simbolismo espontáneo, a la expresión inherente de los objetos percibidos. Para ser vista como expresiva, la forma de un objeto debe ser vista como dinámica.

Cuando el objeto es visto sólo en su expresión geométrica, no encontramos nada de expresivo en él, en cambio, cuando esa configuración exhibe una cualidad expresiva, vemos la evidencia de su simbolismo. El simbolismo espontáneo lo podemos encontrar en todas las formas y no tiene nada que ver con la simbología convencional.

En una cita que Arheim hace de James Ackerman sobre la Biblioteca Laurentina de Miguel Angel: La continuidad del diseño de la pared eleva el efecto chocante de la escalinata que se vuelca en el vestíbulo como un intruso…


Después de todo, hay una dramática si no formal armonía entre las escalinata y las paredes, porque ambas conspiran por medio de su agresividad contra la tranquilidad del observador; los planos de las paredes, adelantándose a partir de las columnas, parece ejercer una presión hacia dentro sobre el espacio limitado, en respuesta a la presión externa de las escaleras.

De este modo, el leguaje verbal aplicado a la forma perceptiva de los objetos, es diferente en este caso al que acostumbramos tener.

En vez de caracterizar los objetos por sus propiedades objetivas como cosas unidas a cosas, podemos señalarlos en forma más adverbial, al verlos en su pertenencia a actividades más que a cosas. (Arheim, 1978). Es necesario salir de una visión estática de las cosas, para poder ver la expresión dinámica inherente en cada cosa, lo que va estrechamente relacionado con la forma de uso que se le da a un objeto del cual el ser humano se suele servir.

Un vaso visto en forma estática, no es nada más que un objeto apoyado sobre una mesa, que sirve para beber y que puede tener variadas formas físicas. Pero si imaginamos el acto de alzar el brazo expresando el gesto de la bebida, el momento que tardamos en beberla, la necesaria incorporación de su forma a nuestra mano y su capacidad en su condición de sostenedor del agua que vamos a beber, podemos notar que deja de ser un objeto simplemente colocado en un punto del espacio, que es solidario con otras formas de expresión y que está hecho para recordarnos lo que sucede en él, cuya configuración es el reflejo de una serie de acciones consecutivas y su materialización es una única forma esencial. El resto es sólo un agregado.

Juan Navarro Baldeweg plantea con más fuerza aún el echo de la presencia de propiedades latentes de los objetos, desmereciendo una simple mirada a lo accesorio, o de lo que él denomina, lo ornamental. Más allá de hacer alusión a un espacio existente entre las cosas y las personas, se refiere a las uniones que las vinculan, como los efectos de la gravedad o los matices provocados por la luz, lo que podría imaginarse como hilos invisibles que las unen y que nos conducen de buena gana por caminos poco sospechados, que forman parte tanto de la naturaleza de las cosas como de la naturaleza humana, lo cual “…hasta llegue a modificar, la noción misma de objeto en cuanto algo limitado, redefiniéndolo en una geometría de intersecciones, fugas e interposiciones.” En su concepto de caja de resonancia, Navarro hace una referencia a una pintura que Matisse realizó en 1908, sobre el color aplicado que en ella introdujo y lo expresa de la siguiente manera:

En su Estudio rojo Matisse interpretó la luz ambiental de su estudio como un rojo dominante. Este fondo rojo resulta indicativo de un color complementario, el verde, que no está presente, pero que sin duda corresponde a la luz del jardín que rodea el estudio, al tinte verdoso de la luz filtrándose y reflejándose en la vegetación.

En el cuadro el exterior sólo aparece indicado por el blanco recorte esquemático de la ventana. Sin embargo, Matisse captó la luz del jardín por contraste, gracias al color de la penumbra del estudio…pintó el estudio como una cámara de resonancia: introdujo en el cuadro una experiencia exterior a lo representado, ya que en el cuadro nada del jardín se alcanza a ver. (Enviado por: Claudia Lopez / Uwe Kramp)

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Dinamica de los objetos. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de https://www.arqhys.com/articulos/objetos-dinamica.html.





Canales.


Nosotros | Política de Privacidad | Contácto