Financiamiento en la arquitectura



Financiamiento en la arquitectura.

Las fusiones entre cajas de ahorros españolas de las que hemos sido testigos en los últimos tiempos –Sistemas Institucionales de Protección (SIP), fusiones virtuales o “fusiones frías”– nos han hecho volver los ojos a la problemática que caracteriza la vertiente tecnológica del negocio bancario.

Una de las mayores consecuencias, y objetivos, de este tipo de operaciones –donde en teoría se conserva la personalidad jurídica y el grueso de las estructuras comerciales de los participantes en estos matrimonios de conveniencia– puede ser en ciertos casos la búsqueda de sinergias operativas en las áreas de servicios centrales, medios, administración y tecnología.

José María López. Para entender las circunstancias a las que se ven sometidos los CIO de las instituciones de ahorro que deberán o han debido pasar por procesos de estas características (que pueden pasar desde la no integración de las plataformas tecnológicas de cada entidad, pasando por la puesta en marcha de centros de servicios compartidos, hasta la más radical de la consolidación completa de sus sistemas de negocio), es conveniente repasar, acaso brevemente, los rasgos diferenciales que define la aplicación de las TIC al negocio financiero en la actualidad.

Para empezar, hablamos de unas TIC en donde se hace imprescindible conjuntar la excelencia operativa con la necesidad de innovar –o de soportar la innovación de forma directa– propia de un negocio eminentemente tecnológico como es el bancario. En este negocio, el time to market a la hora de poner productos en el mercado es crítico, y con él, la necesaria flexibilidad para modelarlos dentro de los sistemas de información de cada entidad en tiempo y forma (lo que se traduce en desarrollos o adaptaciones rápidas en las plataformas bancarias –core banking–, que conlleva generalmente dificultades para la integración de proyectos, así como para la gestión de la demanda y la asignación de prioridades).

Por otro lado, hablamos de un sector que se informatizó hace ya muchos años, con una operativa tecnológica que –salvo diferencias propias asociadas a los diferentes productos financieros comercializados, canales de clientes, tamaño y tipología de las redes de oficinas, etc.– presenta elevadas similitudes entre entidades y está basada en plataformas en muchos casos heredadas, que han ido añadiendo funcionalidades con el paso del tiempo. A ello contribuye la relativamente escasa oferta de soluciones bancarias estándar de alcance completo en el mercado.


Fuerte regulación. Uno de los motivos de tanta similitud operativa en la tecnología bancaria es, sin duda, el hecho la fuerte regulación del sector, en lo que respecta fundamentalmente a la solvencia, la gestión de los riesgos y a las normativas de transparencia en los mercados –Basilea, MIFID, morosidad, privacidad, etc.– y su impacto tecnológico, y sometido, en consecuencia, a fuertes exigencias de reporting a los supervisores (Banco de España). A ello se unen, además, requisitos similares de interconexión con otras entidades y centros de compensación e intercambio de fondos y las también comparables exigencias de diversificación continua en productos financieros, propias de la competencia en un sector con una ya de por si escasa diferenciación entre la mayoría de sus actores.

Problemática. Estas circunstancias son las que marcan ahora, y lo seguirán haciendo en el futuro, las posibilidades de acción de los responsables de tecnología de bancos y cajas de ahorros, cuando se ven abocados a integrar –o dejar integrar– sus plataformas tecnológicas dentro de una entidad fusionada. Pudiera parecer sencillo cuando hablamos, como lo estamos haciendo, de procesos estandarizados, pero en absoluto lo es.

Poco margen de maniobra. A la hora de plantear, si es que se llega a ello, la construcción de un modelo tecnológico común en una fusión entre iguales –al menos desde el punto de vista de la operativa– como es una SIP entre cajas de ahorros, nos encontraremos en algunos casos con plataformas core banking diferentes, que reúnen el grueso de las operaciones con productos financieros, cuentas de clientes, intercambios, etc., y los correspondientes procesos backoffice (riesgos, periodificación, etc.). En estos casos, no suele haber más remedio que elegir completa y radicalmente una de las dos, que no tiene por qué pertenecer a la entidad más potente o más madura tecnológicamente, y cuyas aplicaciones satélites (Centro de Información, CRM, etc.), pueden presentar problemas de compatibilidad de negocio en el conjunto final. En este caso, fundamentalmente por la imposibilidad de asumir riesgos, discontinuidades en las operaciones y retrasos en la puesta en marcha, el margen de maniobra suele ser limitado.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Financiamiento en la arquitectura. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de https://www.arqhys.com/construccion/financiamiento-arquitectura.html.





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