Ceramica de Persia



La ceramica de Persia

CERÁMICA, METALISTERÍA Y TEJIDOS DE PERSIA. Los primeros ejemplos de artes decorativas persas datan de finales del VII milenio a.C. y consisten en diseños de animales y figuras femeninas modeladas en arcillas.

Las figurillas femeninas encontradas en Tepe Sarab, cerca de Bajtaran, son complicados objetos compuestos por múltiples piezas de reducido tamaño.

Las caderas y el pecho de estas figuras se representan de forma exagerada, reduciendo las cabezas a la mínima expresión.

En contraste con esta estilización y abstracción de la figura humana están las múltiples figuritas de animales modeladas con gran naturalismo.

El segundo gran momento de esplendor dentro del arte prehistórico tuvo lugar durante el IV milenio, cuando aparecieron en la meseta una gran variedad de cerámicas pintadas de diferentes estilos.


Por regla general, las vasijas eran rojas o ligeramente amarillentas con figuras de animales, a menudo cabras, pintadas en negro.

La cerámica se encontró junto a otros pequeños objetos como sellos e instrumentos de cobre (alfileres o cinceles, entre otros).

Durante el tercer milenio se fabricó cerámica gris bruñida en la zona noreste de Persia, así como también gran cantidad de objetos o piezas de cobre como hachas, broches y figurillas.

La cerámica pintada continuó produciéndose en otras partes del país salvo en el norte, el Azerbaiyán, donde aparecen vasijas y utensilios barnizados en gris y negro con motivos decorativos geométricos mediante incisiones sobre la superficie del objeto posteriormente rellenadas de pasta blanca.

Hacia el año 1300 a.C. este tipo de cerámica gris aparece en toda la zona norte de Persia, quizá con origen nororiental, y muy probablemente asociada con la expansión de las tribus indo-iranias. Alrededor del año 800 a.C. florece de nuevo la pintura, con representación de modelos geométricos, animales y figuras humanas.

Iniciado a finales del segundo milenio y con un desarrollo cronológico que alcanza hasta mediados del primer milenio, tuvo lugar en toda la zona montañosa al sur del Caspio y el Luristán un importante florecimiento de los trabajos en bronce fundido.

Se hicieron en grandes cantidades arneses, enjaezados y bridas para los caballos, hachas y objetos votivos, reflejando todos ellos un complejo estilo creado a base de combinar fragmentos o partes animales con criaturas fantásticas de variadas y extrañas formas.

Durante el periodo Aqueménida las artes decorativas tuvieron una gran difusión dentro de los artículos de lujo, como ornamentos y vasijas de oro y plata, jarrones de piedra y joyas con decoración incisa.

Una importante colección de todo este tipo de objetos, denominada Tesoro de Oxus, se conserva en el Museo Británico de Londres.

La metalistería Sasánida alcanzó un gran desarrollo, siendo sus objetos más frecuentes las copas y platos de plata y los aguamaniles de bronce con profusa decoración repujada.

Los temas más frecuentes fueron escenas cortesanas, cazadores, animales, pájaros y plantas. La mejor colección de este tipo de piezas se encuentra en el Museo del Ermitage, en San Petersburgo; otros ejemplos los podemos localizar en los museos de París, Londres y Nueva York.

La producción de tejidos fue una industria muy destacada dentro del periodo Sasánida. Los diseños incluían sobre todo motivos animales, vegetales y de caza dispuestos de forma simétrica, situados dentro de medallones; fueron muy imitados en todo el Oriente Próximo y también en la Europa medieval.

Incluso después de la conquista árabe las sedas y la metalistería Sasánidas se continuaron fabricando, influyendo fuertemente en el arte bizantino, en China y en la zona del Turkestán.

Información importante sobre la cerámica:

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Ceramica de Persia. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de https://www.arqhys.com/construccion/persia-ceramica.html.





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