Cultura norteamericana



EN NORTEAMÉRICA: LA CULTURA URBANA SIGUE A LA CIUDAD PLANIFICADA. Una situación completamente distinta se presenta en la configuración de las ciudades norteamericanas.

Como se sabe, el movimiento de colonización del actual territorio de los Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, realizado por los inmigrantes europeos, tuvo Como resultado el arrasamiento y aniquilación tanto de la estructura social como del sustrato ideológico y cultural de las sociedades indígenas existentes en esa parte del continente. Al respecto decía el jefe Seattle en 1885, en carta dirigida al presidente de los EE.UU., George Washington: “Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida… La tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistada él sigue su camino, dejando atrás la tumba de sus padres, sin importarle. Le secuestra la tierra a sus hijos… Trata a su madre, la Tierra, y a su hermano el Firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden, como ovejas o cuentas de colores. “Su apetito devorará la tierra dejando atrás sólo un desierto… No existe un lugar tranquilo en las ciudad del hombre blanco, ni hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos…”.

La victoria de los colonizadores ingleses sobre los indígenas norteamericanos y el arrasamiento de lo que éstos habían construido, le significó al capitalismo la consecución de todo un continente inédito a su disposición para construir y plasmar en él lo que sería la ciudad del y para el capital en su “estado puro”. Por supuesto que los colonizadores europeos traían tras de sí la referencia de la cultura occidental, pero en la construcción de la “Nueva Inglaterra” fueron impelidos por el desarrollo incontenible del capitalismo y en términos de materialización ambiental, al destruir la referencia del lugar, no tuvieron más posibilidades que construir en forma completamente nueva el espacio que los iba a albergar; además, y no sólo por el ritmo que el tiempo capitalista les imponía, les era imposible repetir la historia de las ciudades europeas. Coincidieron así la construcción en un continente de un sistema económico, o mejor de una etapa nueva del sistema capitalista y la necesidad y la posibilidad de edificarse su propio espacio.

Por otro lado, muy rápidamente la ideología capitalista había empezado a desarrollare el discurso de la planificación, lo que vino a completar el cuadro para permitir que esa construcción de ciudades se hiciera también de una manera racionalizada. Así a finales del siglo pasado, la planificación “retorna” (a Estados Unidos) después de ser `reconocida” como “nueva técnica” de la era metropolitana. Manteniendo intacta la propia autonomía y los valores propios, esa `nueva técnica” encuentra la solidaridad en la demanda capitalista y devuelve a la avidez del gran capital una ciudad en la que ha contribuido a elevare valor comercia organizando su disfrute, mientras que la ideologías se encarga de mistificar las contradicciones estructurales exaltando el valor de síntesis, celebrando la `calidad”. Era la pretensión del orden completo. La ciudad o mejor el espacio total de la zonificación: El paraíso de la ciudad artificial del que décadas después habló Christopher Alexander.

Consecuentemente, con los centros urbanos construidos en función del capitalismo, los Estados Unidos no sólo tuvieron ciudades donde las actividades y los espacios estuvieron completamente determina dos, asignados, repartidos y diseñados sino que, ya en términos de la escala nacional, hasta se constituyeron ciudades dedicadas a una! sola actividad: Hollywood o Las Vegas para mencionar tal vez as más relevantes sin olvidar los Disney Wor]ds, etc, De esta manera, la relación lúdica con el espacio urbano (como todas las demás actividades y funciones) estuvo desde siempre perfectamente codificada y controlada ,y la ciudad norteamericana no tuvo nunca, y seguramente jamás tendrá, la riqueza planteada por a heterogeneidad vivida en los centros urbanos europeos; pero en todo caso se plasmó como una espacialidad coherente con el contexto de la sociedad en la que se estaba construyendo: siempre fue al paso; y tanto los espacios recreativos como los desarrollo ideológicos y culturales que sustentaban tal actividad encajaban completamente en la sociedad norteamericana.

La magnificencia del espectáculo, al que se reduce la recreación urbana capitalista en Norteamérica, sólo puede lograrse en una sociedad donde la especialización de todas las instancias concentra de golpe los esfuerzos y capacidades en un solo punto, en un solo problema en este caso divertir y distraer. En este contexto el elemento espontáneo, la relación lúdica natural. la recreación del espacio en el tiempo, es decir, aquello que no se podrá programar ni codificar, sólo pudo empezar a llegar con posterioridad a la construcción de las ciudades. Mejor’ dicho, sólo pudo emerger, surgir a la luz del día y dejar su existencia más o menos clandestina, cuando empezó a consolidarse la crisis del capitalismo. Ha surgido con brío y aparentemente con un gran sustento de reflexión en la reivindicación de la ciudad “natural” Alexander, Christopher, 198W; en la lucha contra los efectos y lo producido por los urbanistas” yen la reivindicación de la vigencia de la relación con el espacio urbano como una obra de arte: “Aunque estamos hablando de vida, y no de arte, podemos quizá un poco caprichosamente hablar del arte de formar una ciudad y compararlo con la danza, pero no de ura danza de precisión y uniforme en la que todo el mundo levante la pierna al mismo tiempo, gire al unísono y haga la reverenda en masa sino a la manera de un enredado ballet en el cual cada uno de los bailarines y los conjuntos manifiestan claramente sus elementos distintivos que, como milagrosamente, sedan vigor y densidad mutuamente, componiendo entre todos un conjunto armónico y ordena do.


El ballet de las aceras de una ciudad nunca se repite así mismo en ningún lugar, es decir no repite la representación como en una gira; incluso en un mismo y único lugar, la representación está llena de improvisaciones”. AL final, los graffiti se enfrentan por fin a los `City WaLls” y entonces “algo en la ciudad vuelve a ser tribal, parietal, de antes de a escritura, con emblemas muy fuertes pero desprovistos de sentido: incisión en las caras de los signos vados que no expresan ni siquiera la identidad personal, sino la iniciación y la afiliación de! grupo: A biocibernetic selffulfilling prophecy world orgy”. Al final, de nuevo el “ Ludens” contrae! “e1-lomo Economicus”.La vida la recreación, contra un espacio que las oprime, en su lucha por reconquistarlo y apropiárselo. Hasta ahora en los Estados Unidos ha ganado la visión “zonificadora” del capital, pero no olvidemos tampoco que la lucha por vivir recreativamente el espacio ciudadano, a pesar de todo, apenas está en sus inicios y el nivel cultural y las condiciones de vida de pueblo norteamericano, urbana en casi su totalidad, seguramente harán que al fin la balanza se ubique donde debe ser. (Colaborado por: Raul Nolasco Kipes, Argentina, Fuente: PLAN CONTRA LA RECREACIÓN DE LA CIUDAD )

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2012, 12. Cultura norteamericana. Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de https://www.arqhys.com/contenidos/norteamericana-cultura.html.





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Un comentario

  1. Gisselle Anahi Galvan Cepeda says:

    Genial!! Esta cultura Norteamericana:3