El factor comunicaciones y la arquitectura  



Las comunicaciones como producto, (medios audiovisuales, telefonía satelital, web y e-mail) y como vehículo de expresión (noticias, opiniones, publicidad y entretenimiento) organizadas corporativamente, han cobrado en estas décadas un tamaño inconmensurable.

Por el desarrollo privado satelital, el dominio de ondas de aire y por cable, hoy estos emprendimientos gigantescos constituyen factores de poder y persuasión masiva en todas las áreas de la cultura.

La inmediatez noticiosa mundial cae sobre nosotros con la velocidad de la luz y con inusitado verismo; tanto que algunos sucesos parecen fabricados para ser noticia y no su reversa. Un ejemplo mediato de este fenómeno fue la transmisión del primer alunizaje en 1969; más cercanamente la publicitada “Guerra del Golfo” y otro caso planetario de esto fue la televisación en vivo, de los mediáticos festejos del inicio del año 2000 en todo el mundo.

La variada oferta de estos medios permite innumerables interrelaciones de sus recursos audiovisuales, que unidos a la informática, generan logros tales como videoconferencias y “teletrabajos” que permiten oír, observar, educarnos, decidir, negociar, evaluar, diagnosticar y pronosticar en simultánea con otros consocios de cualquier parte del orbe, sin que nadie se haya movido de su silla; redefiniendo esto, el concepto de tiempo y lugar, tal como lo explica el economista Estévez Valencia: “El espacio de los flujos (comunicacionales) produce también un cambio muy importante en el espacio y en el tiempo …esta globalización ha cambiado nuestro concepto de espacio y nuestro concepto de tiempo.

El espacio, punto elemental de referencia humana, está asociado tradicionalmente al lugar físico donde vivimos o trabajamos. Hoy en día, los flujos son el espacio de la economía, no los lugares… Hoy en día asistimos a un tiempo instantáneo, en el que todo ocurre en el mismo momento y puede ser arbitrariamente arreglado.”


La globalización, desde esta óptica puede verse como alcanza una progresiva desmaterialización, con sus mensajes saltando de un punto a otro del Globo, que antes se apreciaba materialmente tangible y ahora, por este efecto de la digitalización, se desplaza en forma indetenible, a una desmaterialización de anteriores bienes como la moneda, los activos físicos y en algunos casos, también del concepto de “institución” de todo tipo (bancaria, educativa, científica o política) antes reconocible, entre otros signos, por una Arquitectura tangible; la que también está mudando su expresión material por otra de aristas inefables: “Cuando se trata del espacio físico de la Arquitectura, se habla de forma, encierro, y estática; el espacio virtual, que desde el dominio de lo digital llega ahora a objetos, edificios e instituciones, puede ser construido, navegado, comprendido, experimentado y manipulado en la Red dando como resultado una nueva Arquitectura líquida y mutable.”

En relación a la Arquitectura que producimos convencionalmente, en la que todo lo dicho no deja de tener cabida, ésta se nutre hoy con una variedad inmensa de portales por web que nos permiten acceder a numerosa información que oscila entre la oferta y la demanda de soluciones técnico-constructivas, el intercambio de documentaciones, la ínterconsulta y el reporte de los últimos acontecimientos técnicos y artísticos, de historia y museología; aspectos corporativos, legales y societarios; así como de una inmensa oferta profesional.

Simultáneamente en todos los campos, y en virtud del desarrollo que han cobrado las comunicaciones audiovisuales y de transportación terrestres y aéreas, se han instalado ya en todo el orbe el nomadismo laboral y su desregulación horaria, y con ello la desaparición del “ámbito productivo común” como único espacio físico laboral consuetudinario. Estos efectos en franca progresión, son el preludio de importantes trasformaciones en el concepto de “lugar arquitectónico”.

En lo inmediato, han generado una nueva temática en el mercado actual de la Arquitectura: la construcción o reciclaje y computarización de edificios para funcionar como espacios de trabajo de renta eventual, una suerte de hotelería laboral y global, neutra y eficiente.  Gracias a Ana María Gruñón por colaborarnos este artículo para ser publicado en ARQHYS.com.

Para citar este articulo en formato APA: Revista ARQHYS. 2011, 07. El factor comunicaciones y la arquitectura  . Equipo de colaboradores y profesionales de la revista ARQHYS.com. Obtenido , de https://www.arqhys.com/el-factor-comunicaciones-y-la-arquitectura.html.





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