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Su comportamiento es relativamente frágil en tensión y
aceptablemente dúctil en compresión, en que la falla se debe al pandeo
progresivo de las fibras que proporcionan la resistencia. El material es
fuertemente anisotrópico, ya que su resistencia en notablemente mayor en la
dirección de las fibras que en las ortogonales de ésta. Sus inconvenientes
principales son la poca durabilidad en ambientes agresivos, que puede ser
subsanada con un tratamiento apropiado, y la susceptibilidad al fuego, que puede
reducirse sólo parcialmente con tratamientos retardantes y más efectivamente
protegiéndola con recubrimientos incombustibles. Las dimensiones y formas
geométricas disponibles son limitadas por el tamaño de los troncos; esto se
supera en la madera laminada pegada en que piezas de madera de pequeño espesor
se unen con pegamentos de alta adhesión para obtener formas estructuralmente
eficientes y lograr estructuras en ocasiones muy atrevidas y de gran belleza. El
problema de la anisotropía se reduce en la madera contrachapeada en el que se
forman placas de distinto espesor pegando hojas delgadas con las fibras
orientadas en direcciones alternadas en cada chapa. La unión
entre los elementos de madera es un aspecto que requiere especial atención y
para el cual existen muy diferentes procedimientos. Las propiedades
estructurales de la madera son muy variables según la especie y según los
defectos que puede presentar una pieza dada; para su uso estructural se requiere
una clasificación que permita identificar piezas con las propiedades mecánicas
deseadas. En algunos países el uso estructural de la madera es muy difundido y
se cuenta con una clasificación estructural confiable; en otros su empleo con
estos fines es prácticamente inexistente y es difícil encontrar madera
clasificada para fines estructurales. De los materiales comúnmente usados para
fines estructurales, el acero es el que tiene mejores propiedades de
resistencia, rigidez y ductilidad. Su eficiencia estructural es además alta;
debido a que puede fabricarse en secciones con la forma más adecuada para
resistir flexión, compresión u otro tipo de solicitación. Las resistencias en
compresión y tensión son prácticamente idénticas y pueden hacerse variar dentro
de un intervalo bastante amplio modificando la composición química o mediante
trabajo en frío. Hay que tomar en cuenta que a medida que se incrementa la
resistencia del acero se reduce su ductilidad y que al aumentar la resistencia
no varía el módulo de elasticidad, por lo que se vuelven más críticos los
problemas de pandeo local de las secciones y global de los elementos. Por ello,
en las estructuras normales la resistencia de los aceros no excede de 2500 kg/cm2,
mientras que para refuerzo de concreto, donde no existen problemas de pandeo, se
emplean con frecuencia aceros de 6000 kg/cm2 y para presfuerzo hasta de 20,000
kg/cm2. La continuidad entre los distintos componentes de la estructura no es
tan fácil de lograr como en el concreto reforzado, y el diseño de juntas,
soldadas o atornilladas en la actualidad, requiere de especial cuidado para que
sean capaces de transmitir las solicitaciones que implica su funcionamiento
estructural. (Articulo enviado por: Raul E.
Mercedez M. Pais:
España, Email: Prefiere anonimato) |