Necesidades humanas y arquitectura.

Pensar en todos estos elementos que hacen vibrar el alma, hacen que me pregunte la validez comercial de su obra, fotografías meramente intencionadas para captar el interés visual y espacial de su obra, pero que finalmente eran detalles que pocas veces antes de que el había notado se habían interpretado sin llegar a la sucia intención de ser meras copias, intención que se ve perfectamente lograda y llevada a lo sublime creando en el espectador una sensación que invita a la reflexión y a la soledad, perfectos antídotos para sanar un alma confundida.
Sin embargo, creo firmemente que cuando un artista sabe de la calidad y la calidez emocional de su obra, debe dársela conocer al mundo, ya que sería un acto totalmente egoísta privar de tal perfección a quien busca conocer y por tanto no veo como negativo la noble intención de mostrar un trabajo completamente bueno y acertado en su tiempo y espacio no habiendo nadie mejor que el propio creador, que, valiéndose de las posibilidades que tiene para poder llegar a su ambicioso cometido mostró a el mundo lo que el ve como arquitectura, que además es percibida tal como él quería que fuera y que tantas opiniones y tantos juicios diversos que en algunos puntos convergentes coincidieran en la perfecta armonía de sus interpretaciones.
Es cierto que Barragán no inventó nada ni descubrió nada nuevo, pero supo inteligentemente y de forma perfecta adaptar y reinterpretar todo el bajage de formas, espacios y detalles que el se buscó en sus viajes y consiguió el mayor poder de todos: el conocimiento, que le sirvió de base para poder plasmar sus ideas y además defenderlas dándole a nuestro arte una connotación emotiva, reflexiva y solitaria, que nos confirma lo que un magnífico artista debe tener y aportar.
Escrito por: Ramírez Gómez María Teresa / Enviado por: Tomas del Corson. Teoría de la Arquitectura III LUIS BARRAGÁN




