
2. Divida el problema en subproblemas. Diseñe un algoritmo que solucione cada
subproblema. Hágalos tan sencillos que su corrección sea evidente.
3. Verifique que el algoritmo sea lógicamente correcto y que cumpla con las
especificaciones.
4. Codifique usando el lenguaje apropiado, estructuras de datos conocidas y otras rutinas útiles. Aplique técnicas de programación estructurada y de documentación.
5. Compruebe el programa con algunos datos cuidadosamente seleccionados y elimine los errores que pueda haber. Nunca deje errores sin corregir, o en su caso documentar.
6. Efectúe estos pasos con cada subproblema.
Los buenos algoritmos son elegantes entidades algebraicas. Gracias a Noelia Emilia Fernández por colaborarnos este artículo para ser publicado en ARQHYS.com…



