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Transferencia de energía. Al calentar un
cuerpo, evidentemente se está gastando energía. Las partículas que constituyen
el cuerpo incrementan su actividad aumentando su movimiento, con lo cual aumenta
la energía de cada una de ellas y, por tanto, la energía interna del cuerpo. Se
sabe, que al poner en contacto dos cuerpos, uno caliente y otro frío, el primero
se enfría y el segundo se calienta. Esta transferencia de energía desde el
primer cuerpo hasta el segundo se lleva a cabo de la manera siguiente: las
partículas del cuerpo más caliente, que se mueven más rápidamente por tener más
energía, chocan con las partículas del segundo que se encuentran en la zona de
contacto, aumentando su movimiento y, por tanto su energía. El movimiento de
éstas partículas se transmite rápidamente a las restantes del cuerpo, aumentando
la energía contenida en él a costa de la energía que pierde en los choques las
partículas del primer cuerpo. La energía que se transfiere de un cuerpo a otro
se denomina calor. No es correcto afirmar que el calor se encuentra almacenado
en los cuerpos, lo que está almacenado en ellos es la energía, es decir, calor
es la energía que se transfiere de un cuerpo a otro o de un sistema a otro. Los
cambios en el proceso de transferencia de energía se llevan a cabo en una
dirección, desde el que suministra dicha energía hasta el que la recibe.
Manifestaciones de la energía. La energía, en su proceso de transformación y
transferencia, va manifestándose de una forma a otra, originando así lo que hoy
en día constituye nuestro desarrollo científico y tecnológico, comprendiéndose
que ella desempeña un papel primordial en la vida del hombre. Cuando encendemos
la hornilla de la cocina de gas y ponemos a calentar agua en un recipiente de
metal, se lleva a cabo el siguiente proceso: el combustible, que en éste caso es
el gas, al quemarse libera la energía interna que poseía y la transforma en
energía calórica que es absorbida por el recipiente y éste por el proceso de
conducción la transmite al agua que hierve para luego convertirse en vapor. Ese
calor obtenido por el agua no es más que la energía de las moléculas contenidas
en ella. Se ha dicho y se dirá siempre que el sol es la principal fuente de
energía en la tierra, tanto es así, que sin él sería casi imposible la
subsistencia en nuestro planeta. Las reacciones nucleares originadas en el
interior del sol, debido a las grandes temperaturas, dan como resultado una
liberación de energía que llega hasta la tierra en forma de radiación
electromagnética. Esto trae como consecuencia el calentamiento del agua
contenida en los ríos, lagos y mares, la que a su vez se evapora condensándose
en la nubes. Estas a su vez se desplazan en diferentes direcciones por efecto de
los vientos, precipitándose luego en forma de lluvia. Las precipitaciones se
encargan de alimentar los ríos quienes a su vez fluyen hacia los mares y
océanos, cumpliéndose así el ciclo constante del agua, gracias a la energía
solar.
El agua proveniente de las montanas es almacenada en represas en forma de
energía potencial. Al abrir las compuertas, el agua se pone en movimiento, se
dice que ha adquirido energía cinética- Esta energía de movimiento hace rotar
una turbinas, que a su vez son capaces de generar energía eléctrica que
posteriormente será transferida a las ciudades y viviendas. En éstas últimas, la
energía eléctrica es usada para obtener, energía luminosa en los fluorescentes y
bombillos, energía mecánica al encender la licuadora o la lavadora, energía
térmica al encender una plancha o la hornilla de una cocina eléctrica. Por otro
lado, también las plantas son capaces de realizar sus funciones a través de la
energía radiante proveniente del sol, radiación que es absorbida a través de las
hojas de tas plantas verdes para realizar el proceso de la fotosíntesis. Al
alimentarnos de plantas, utilizamos la energía química extraída de esos
alimentos para múltiples propósitos: transmisión de impulsos nerviosos, crecer,
realizar trabajos musculares etc. La otra forma de energía acumulada en las
plantas dala de millones de años atrás, cuando una parte de organismos
biológicos se fueron enterrando, originándose en ellos una serie de
transformaciones hasta convertirse en combustibles fósiles (carbón, petróleo)
que hoy en día constituyen fuente energéticas importantes y de los cuales
dependemos en gran parte. Estas fuentes de energía han ido agolándose y de
continuar así ya no tendremos recursos energéticos. Es ésta la razón por la cual
debemos ir buscando fuentes alternas y una de ellas la constituye el sol. (Colaborado por:
Mirna Kiñoz, Mexico.) |