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Vassily Kandinsky dice que la forma misma, aunque sea
abstracta o geométrica, tiene sonoridad interna, y siempre la forma contiene al
color. Vale decir que si pensamos en un color no lo vemos por el color mismo,
sino que debe estar dentro de una forma. Cada matiz, cada color, genera más
imágenes. Esto va directamente relacionado con cada persona, dependiendo de su
individualidad, edad, sexo, estado emotivo, personalidad, experiencia. Esto
determinará la individualidad de la forma con respecto a la individualidad del
color, ambos en interconexión expresiva.
Reflexionemos acerca del color en la pintura, en un
cuadro, el color, los acentos que profundizan lo más importante, marcando
distintas funciones como: a) Informar la presencia de ese objeto en
el cuadro. Se lo puede ver vibrar o pasar desapercibido según el color
utilizado. b) Puede ser un color poco iluminado o más iluminado, dando así una
función estética, especialmente en la pintura figurativa. c) Como el color es
portador de significaciones nos provoca emoción, o sensaciones diversas dentro
de su ubicación correcta en el plano. d) El plano de color, sin objeto, como
zona de descanso, hace que la visual del observador descanse, sea cual fuere el
color utilizado. El color es un medio para expresar y construir ideas a través
de las imágenes. Según el orden que se utilice, basándonos en las
distintas proporciones del color y las combinaciones del mismo, el creativo
elige de alguna manera la combinación, impacto, estrategia, según lo que desee
transmitir. El camino ideal es ir de lo intuitivo a lo conceptual, a través de
la investigación, descubrimientos y teorizaciones, no sólo generales sino
individuales. Por ejemplo, al realizar un paisaje, el color es el protagonista
del espacio, la atmósfera. En determinado paisaje, el espacio exterior está
definido por el color como sensación de luz. También las formas y los
movimientos horizontales oblicuos de lectura evitan la rigidez de la visual.
Existen en el paisaje elementos que constituyen la materia a elaborar: el agua,
el verde, la tierra, el cielo, las nubes. La configuración geométrica, las
formas arquitectónicas, si las hubiese, los colores y texturas, el modo de
composición, de asociación y de interacción de esas formas y colores que
constituyen el cuadro. Las impresiones o expresiones afectivo-emotivas que
acompañan a las estructuras del dibujo y del color. De todas estas interacciones
o simbolismos en la ejecución de un paisaje, se producen sensaciones diversas en
el espectador, en cuanto al color elegido, en cuanto a la atmósfera, a la
textura y a la luz. Cada una de ellas logra exaltar la calidad y cualidad de
todos los elementos ubicados en la composición. Los elementos y los espacios
muestran materia, grafismos y colores, texturas, luces, sombras, aguadas,
transparencias que en sí mismas concretan el espacio expresando diferentes
ideas, sus significados y su resolución para comunicar a los demás lo propuesto.
En la pintura se estudia la estética del color, las leyes del color, la
articulación de los colores entre sí, los colores que se contraponen o los que
yuxtapuestos vibran más. Se debería dar más importancia y estudiar más la
comunicación visual, el pensamiento visual, como pauta sensitiva y emocional,
para obtener mejor comunicación en cuanto a la expresión visual. En
arquitectura, y especialmente en el armado de muestras o de museos, se da por
sentado que el que monta la muestra sabe que algunas obras, según su exhibición,
deben apoyarse sobre materiales o soportes de color pastel, o destacar la pieza
de acuerdo a una valoración interna del color o luz externa. Nunca el color de
las paredes del museo debe ser más notorio que la pieza a mostrar. También es
necesario saber qué obra ver al lado de cual. De acuerdo a como están colgadas,
una puede “comer” la visual de la otra. (Fuente de la información: Rocio
Isabel Jiménez, Rep. Dom. ) |