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Las representaciones de personas o de gente del pueblo
aparecen con sus vestimentas normales, pero en los retratos de clase social
alta, son más adornadas las vestimentas, pelucas, encajes, zapatos estilizados,
sombreros, etc.; sin embargo, lo que más caracteriza a la pintura barroca es el
manejo de las luces y sombras, la intensidad dramática y el empleo del color. En
Italia se produjeron dos corrientes pictóricas, o estilos: el Ecléctico y el
Clasicista, en este país se destacó la figura de Miguel Ángel Merisi de
Caravaggio; en Francia destacaron Nicolás Poussin, Georges de La Tour y Claude
Gelée Lorrain; en España el barroco se torna serio y formal, representado
magistralmente por Diego Rodríguez de Silva y Velásquez, Francisco Zurbarán,
José de Ribera y Bartolomé Esteban Murillo. En los países bajos el barroco
generó dos escuelas: la Flamenca, que tuvo su apogeo en el siglo XVI en Flandes
y fue representada por Pedro Pablo Rubens, Antón Van Dyck y Jacob Jordanes, y la
Holandesa, la cual produjo un nuevo estilo y contó con dos importantes
personajes: Rembrandt H. Van Rijn y Jan Vermeer o Van der Meer de Delft.
ARQUITECTURA: Los dos tipos de obra
arquitectónica que el barroco desarrolla son la Iglesia y el Palacio. La
iglesia, como típico estilo tiene dos robustas torres laterales que enmarcan la
gran linterna con su cúpula. El palacio, que toma por modelo el de Versalles,
consiste en una larga edificación de varias plantas, cuyo cuerpo central
contiene la mayor densidad de elementos decorativos y forma un frontis de gran
valor artístico. Elementos esenciales del palacio barroco son las galerías, que
son salones largos, abovedados y con ventanales, y la escalera "a la imperial".
PINTURA: En este arte hay una marcada
predilección por el naturalismo, el dinamismo y los efectos ópticos, aparecen
composiciones de naturaleza muerta, bodegones, animales, vida de santos y de
Cristo, enmarcándose dentro de esquemas asimétricos. Las representaciones de
personas o de gente del pueblo aparecen con sus vestimentas normales, pero en
los retratos de clase social alta, son más adornadas las vestimentas, pelucas,
encajes, zapatos estilizados, sombreros, etc.; sin embargo, lo que más
caracteriza a la pintura barroca es el manejo de las luces y sombras, la
intensidad dramática y el empleo del color. En Italia se produjeron dos
corrientes pictóricas, o estilos: el Ecléctico y el Clasicista, en este país se
destacó la figura de Miguel Ángel Merisi de Caravaggio; en Francia destacaron
Nicolás Poussin, Georges de La Tour y Claude Gelée Lorrain; en España el barroco
se torna serio y formal, representado magistralmente por Diego Rodríguez de
Silva, Velásquez, Francisco Zurbarán, José de Ribera y Bartolomé Esteban
Murillo. ESCULTURA: La escultura barroca
muestra las siguientes características: MOVIMIENTO:
las figuras se representan en alguna acción violenta y en actitudes de esfuerzo
y tensión. Las ropas participan también de esta agitación y se arrugan en
pliegues que revolotean como sacudidos por el viento.
PATETISMO: gusta de la expresión de estados anímicos emotivos tales
como: éxtasis, miedo, ansiedad, etc., que los rostros traducen con el más vivo
verismo. CLAROSCURO: se buscan efectos
propios de la pintura, de manera que los cuerpos se perciben como envueltos en
una atmósfera luminosa. TEATRALIDAD: existe
una propensión a lo exagerado y a las actitudes elocuentes que hacen de ella una
representación dramática. (Articulo enviado por:
Lluvia Velandia,
lluviadelv@hotmail.com) |