Zaha Hadid


   


Sabe que no es completamente aceptada, su arquitectura se caracteriza por una fuerte propuesta y para lograrlo cree que es muy importante construir los proyectos teóricos o sea, los proyectos ideológicos, pues de ese modo se trasciende la idea de hacer estructuras interesantes para lograr verdaderas estrategias construidas.

Su arquitectura esta basada en la formulación de un nuevo orden, es expresión de una fuerza liberadora de todos los códigos existentes. La representación arquitectónica de sus propuestas sobre el papel no es la habitual, sino que se despliegan como aplicación de un código visual propio y que presenta objetos plásticos en situación de disponibilidad, disposiciones reversibles y cambiantes. El código se dice a si mismo, se completa y define obediente a una lógica formal propia que responde a cada propuesta.

Su gráfica ha sido por demás polémica ya que muchos confundieron sus dibujos que mostraban las numerosas y diferentes imágenes del proceso de diseño con la totalidad del edificio en su condición de tal. Su obra está en una incesante recreación, en un movimiento circular de signos en rotación.

Sus directrices son procesos de configuración, donde convergen signos que son formas de arquitectura, en un modo de concepción que ella define como escritura compleja, abarcando también las contaminaciones o convergencias figurativas que expresan lo que no es arquitectura pero tienen trascendencia y significado en el conjunto de su obra. En ella se puede encontrar un ejemplo de esa conjunción de continuidad y distorsión en que consiste la arquitectura desconstructiva.

Considera tener un sistema de pensar y un orden racional diferentes. Si el desconstructivismo y el estructuralismo se basan en teorías racionalistas; ella cree pertenecer a una tradición distinta, emocional y intuitiva, que no significa que sea instintiva. Fundamenta que la intuición es la suma de racionalismo y experiencia, que los arquitectos deben ser capaces de operar con la lógica y la intuición simultáneamente, pone énfasis en manifestar que no cree en una arquitectura internacional, pues hay aspectos generales que funcionan igual en todos los países, pero se impone el lugar concreto y que lo importante no son las formas, el aspecto más formalista, sino los espacios que generan y el comportamiento de la gente, bajo la concepción que en el futuro se dará más valor a los espacios libres y a los vacíos de las ciudades, que es donde le interesa a ella, desarrollar y experimentar con su organización.

Los proyectos de museos en Roma y Cincinnati, el concurso de la Opera de Cardiff y sus diseños de interiores han situado a Zaha Hadid entre las estrellas de la arquitectura actual. (Articulo enviado por:  Stewart Orozco stewart.arq@gmail.com)


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