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LA VIVIENDA Y LA CIUDAD.
LA VIVIENDA. La vivienda, la “casa” en términos populares, entendida como
estructura material preparada para alojar a los individuos o familias de manera
permanente o durante largos períodos de tiempo, constituye el escenario donde se
desarrolla la vida de sus ocupantes. Se trata de un espacio condicionado por las
necesidades de sus inquilinos. Paralelamente, las características particulares
de cada tipo de vivienda influirán decisivamente en las costumbres, la intimidad
y la rutina vital de sus usuarios. Estudiar los elementos que caracterizan los
modelos de vivienda propios de una época y de una sociedad determinadas, sus
usos y detalles, sus rincones y entorno inmediato, nos permite acercarnos, como
consecuencia, al estudio y conocimiento de las formas de organización social y
de vida de esa pequeña célula de la sociedad y, consecuentemente, al de la
sociedad de un barrio o, en algunos casos, al de una comunidad entera.
La vivienda como expresión cultural. La vivienda
constituye una de las formas que más significativamente caracterizan una cultura
material. A lo largo de la historia de la humanidad, las diversas civilizaciones
se han distinguido por ocupar determinados tipos de viviendas. Según las
características que presente la vivienda típica de una sociedad puede deducirse
toda una visión del mundo por parte de ésta. También podrá entenderse el tipo de
asentamiento o la construcción utilizada mayoritariamente dentro de una
determinada cultura y en un momento determinado, como proyección de las formas
de relación social presentes en esa civilización. Por regla general, en cada
casa habita un grupo familiar más o menos definido, sea como familia nuclear,
extensa, etc. Dependiendo de la concepción que tenga cada sociedad sobre lo que
es una familia, la vivienda presentará unas determinadas características.
La vivienda autoconstruida. Tradicionalmente, las
viviendas han sido elegidas o construidas por aquellos individuos que se
proponían habitarlas. Así se aseguraba el que el alojamiento se adecuara casi
exactamente a las necesidades de sus ocupantes, pues estos tenían la ocasión de
diseñarlas de acuerdo con sus preferencias. Este fenómeno se da todavía en
grupos sociales preindustriales y en ciertos entornos rurales, si bien, hoy en
día, lo más frecuente en el entorno urbano es que se elija la vivienda entre
aquellas que quedan libres tras haber sido ocupadas anteriormente, o bien se
escoja alguna entre las series de viviendas de características uniformes que
sólo aproximadamente responderán a las necesidades y a los gustos de aquellos
que van a habitarlas.
La vivienda y su adecuación al medio. Los factores
socioculturales presentan también una gran importancia en el diseño de un tipo
de vivienda determinado. Las mayores condiciones de riqueza de una cultura
“occidentalizada” (como la nuestra), han dado lugar a la modificación radical o
la desaparición, en muchas zonas del mundo, del modelo de vivienda vernácula
que, si bien con ciertas limitantes producidas por la natural evolución social,
había logrado una particular y acertada adaptación al medio y a las costumbres
de las sociedades que lo construían; así, por razones de prestigio social, hoy
en día se prefiere en medios como el nuestro residir en viviendas de “estilo”
europeo o norteamericano, aunque éstas no sean las más adecuadas a las
costumbres familiares ni las más apropiadas (climáticamente hablando) para este
medio ambiente en particular. (Colaborado por: Raul Nolasco Kipes,
Argentina ) |