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No se conoce de forma patente el origen ni la fecha de los
nuevos muebles para guardar cosas que habían sido introducidos en la Grecia
helenística, como tampoco se puede confirmar la teoría de que los aparadores
fueran introducidos entonces. Los frescos romanos que muestran este tipo de
mobiliario pueden ser copias de pinturas griegas, aunque se ha conservado un
aparador de la casa de Lararium, en Herculano. Los ejemplos existentes indican
que en la época romana se utilizaba más el bronce y el mármol para el mobiliario
que en la época griega; los diseños eran más complejos, aunque utilizaban la
misma ornamentación. Además de las pequeñas mesas comunes en Grecia, se
utilizaban mesas rectangulares más grandes y otras redondas de diversos tamaños.
También se empezaron a crear diseños más prácticos: mesas que se podían mover y
otras con bases plegables. En textos de la época romana se habla de la riqueza
de las taraceas y de elaborados trabajos en marfil, bronce, mármol y madera y se
conservan suficientes fragmentos como para respaldar la precisión de las
descripciones más antiguas.
Mobiliario bizantino y de la baja edad media.
A pesar de que se conservan muchas piezas de principios de la era
cristiana y del periodo bizantino, existen muy pocos indicios de mobiliario
tanto en Oriente como en Occidente. El arte bizantino ha sido muy admirado; la
riqueza de las iglesias imperiales en Estambul, Turquía y en Ravena (Italia)
indica que existió un lujo paralelo en el mobiliario de los palacios de las
familias poderosas. Los mosaicos de Bizancio sugieren que, aunque la
ornamentación clásica podría haberse estilizado, todavía se utilizaba entre el
siglo V y el XI. Un monumento bizantino, el trono del obispo Maximiliano (c.
550, Museo Episcopal, Ravena), obra maestra de la escultura en relieve de marfil
que cubre por completo un marco de madera, fue diseñado para uso eclesiástico,
pero revela la rica y estilizada ornamentación del periodo y da una idea de la
manera en que se concebía el diseño de mobiliario civil bizantino. El denominado
trono de Dagoberto I (c. 600, Biblioteca Nacional, París), un taburete plegable
de bronce, tiene patas de animales, semejantes a las de los muebles romanos,
pero con una forma más audaz. Manuscritos y algunos mosaicos datados entre los
siglos V y IX apoyan la teoría de que, aunque se mantenía la influencia romana,
los cambios en el gusto inspiraron a los artesanos a dar a los detalles una
forma más abstracta y sencilla; así, los diseños planos reemplazaron al
altorrelieve de la época romana. El conservadurismo, una tendencia clara en la
ilustración de manuscritos de la época, también se hacía evidente en el
mobiliario.
El periodo comprendido entre el siglo XI y mediados del XII, que
estilísticamente se asocia al románico, se conoce por la regeneración de la
espiritualidad cristiana y por el gran número de iglesias que se construyeron en
Europa occidental, pero prácticamente no se dispone de datos sobre el mobiliario
que, en general, era muy rudimentario. Las piezas esenciales eran el arca o
cofre y el banco de piedra o de madera. Por lo que mejor se conoce el diseño de
esta época es por la variedad de representaciones de muebles en la escultura
francesa del siglo XII, en la que se utilizaron interpretaciones esquemáticas y
simplificadas de la ornamentación grecorromana. Se conservan algunas sillas
torneadas escandinavas del siglo XII de inspiración románica. Arcones de madera,
realizados poco después, están tallados con diseños geométricos que siguen el
estilo románico. (Enviado por: Pedro de Jesus A.,
Fuente oficial:
Archivo de consulta personal..) |