
El privilegio de lo funcional no admite simetrías (las artes plásticas tampoco). Surge así la asimetría de formas como una nueva forma de equilibrio: el equilibrio funcional y práctico.
LO CIRCULATORIO
Una ajustada organización funcional tiende a una eficiente relación de ámbitos de uso o lugares. Cobran entonces un especial protagonismo las circulaciones, lentas y rápidas, horizontales y verticales, peatonales y vehiculares, etc., de su eficiente diseño vinculante dependerá en gran medida el éxito del proyecto. Le Corbusier decretó: “La calidad de la circulación interior será la virtud biológica de la obra… La buena Arquitectura ‘se camina’ y ‘se recorre’ tanto adentro como afuera. Es la Arquitectura viva. La mala Arquitectura está coagulada alrededor de un punto fijo, irreal, ficticio, extraño a la ley humana.”
Las escaleras ya no quedarán ocultas dentro de los edificios conformando un ámbito escenográfico como imaginaban en la Academia, sino que se harán visibles o expresarán volumétricamente hacia el exterior, conformando por sí mismas verdaderos manifiestos (hasta convertirse en clichés) de la expresión funcionalista. Los Futuristas italianos, fueron más lejos aún, y en 1914 proclamaron enfáticamente: “Los ascensores no deben ocultarse como gusanos solitarios en los pozos de escalera; las escaleras, convertidas en inútiles, deben abolirse y los ascensores deben trepar como serpientes de hierro y cristal a lo largo de la fachada.” Gracias a Ana María Gruñón por colaborarnos este artículo para ser publicado en ARQHYS.com.



