Caracteristicas de la arquitectura barroca


   

En cuanto a la decoración, dentro de un proceso general del enriquecimiento progresivo, conserva los temas vegetales corrientes del arte clásico, advirtiéndose desde mediados del siglo XVIII la tendencia a un tipo cada vez mas naturalista.

De los temas geométricos heredados del renacimiento, quizás el mas importante sea la tarja que derivo a las mas variadas formas.Resumimos a continuación las características mas generales del barroco: - Por lo general, las formas del barroco son ampolusas, ricas y con predominio de la línea curva bastante cerrada, que da una sensación de voluptuosidad. – Las formas primitivas de que derivan las barrocas se deforman en el sentido de engrosarse y curvarse. Se multiplican los elementos del renacimiento y se acumulan en ocasiones de manera confusa, si bien siempre dando una sensación de dinamismo. – Los fustes de las columnas se retuercen, dando lugar a la columna en espiral o salomónica. – Los frontones se abren en su zona central, los arquitrables y cornisas pierden su condición rectilínea para curvarse y avanzar en distintas direcciones. Las rectas de las jambas y dinteles son interrumpidos por distintos elementos decorativos. -

Existe un afán de vigorizar todos los elementos de las fachadas, a las que se les da mayor altura y relieve. Se construyen a lo largo de las fachadas poderosas pilastras, que marcan rigurosamente los ángulos, y dan origen, en impostas y cornisas, a grandes edificios. - El color gris de la piedra y el pálido brillo del mármol, utilizados en el renacimiento, son insuficientes para la fastuosidad que persigue el barroco. así, se utilizan mármoles coloreados, columnas y pilares jaspeados, zócalos de mármoles grises, negros y rosados, embaldosados de complicado dibujo, enmarcado de huecos con piedras de diversas tonalidades, etc. En hornacinas, frontones y cornisas abundan con profusión esculturas llenas de movimiento y revestidas con ropajes de ondulantes y complicados pliegues, Ángeles de formas redondeadas entre nubes, y soles nimbados con el monograma de Cristo. – Las bóvedas, las cúpulas y los muros se revisten de pinturas al fresco en las que se representa, por lo general, visiones del espacio celeste con nimbos luminosos, Ángeles y figuras diversas.

Como es natural, el barroco altera no solo los elementos arquitectónicos y decorativos heredados, sino también la concepción general del edificio. Al llevar el gusto por las líneas curvas y mixtas a las plantas de los edificios, los muros dejan de ser rectilíneos y de cruzarse en ángulos rectos, y sus dependencias dejan también de ser rectangulares o cuadradas. Este nuevo tipo de planta, al ofrecer a la mirada numerosos planos oblicuos, crea junto a una sensación de movimiento, abundantes efectos de luz y ricos juegos de perspectiva, preocupaciones principales del arquitecto al proyectar el edificio.Arquitectura Barroca Italiana. Italia continúa durante el barroco a la cabeza de la arquitectura europea. Los pasos decisivos en la concepción general del estilo y en la transformación de los elementos arquitectónicos, así como del templo, se dan en ella. Italiana es la creación del palacio barroco, si bien en este ultimo punto es en Francia donde se producen las obras mas representativas. En la evolución de la arquitectura barroca italiana suelen distinguirse tres momentos principales: – El que va de 1580 a 1624, o primer barroco. – El comprendido entre 1624 y 1670, o periodo de apogeo del Barroco. – El que dura desde 1670 hasta 1750, o barroco decadente.

La gran obra del primer periodo es la transformación de la iglesia de San Pedro por Carlos Maderna, quien prolonga la planta de la cruz griega por la parte de los pies, llegando así a un compromiso entre el tipo de cruz latina y el de cruz griega. Dispone en primer termino una especie de martes y levanta ante el una gran fachada con frontón central y ático coronado por estatuas, en la que se desentiende de la organización general del interior. Los verdaderos creadores del estilo son Lorenzo Bernini y Fracesco Borromini, y es con ellos que llega a su apogeo. Del primero, es famoso el baldaquino que en el crucero de San Pedro, de Roma, cubre el altar situado sobre la tumba del apóstol. Construyo una especie de manifiesto del nuevo estilo arquitectónico. Es un templete sobre cuatro columnas de fustes torneados en especial inspiradas en la que se conserva en el mismo Vaticano, y que en aquella época se suponía procedente del templo de Salomón. De ahí el nombre de salomónica que se conoce este tipo de columna. Bernini divide el fuste con anillos horizontales en tres partes, la inferior de las cuales decora con estrías en espiral, mientras cubre las otras dos con tallos y hojas menudas. Lo mismo de esos anillos como de la base, hace surgir una fila de grandes hojas de acanto. La base es ática, y el capitel de orden compuesto. Si en el baldaquino se distingue Bernini por la novedad de los elementos arquitectónicos, en la Scala Regia del Vaticano y en la plaza de San Pedro se preocupa principalmente de los juegos de perspectiva y de intensificar el efecto de profundidad. En la Scala Regia interrumpe la subida con varios rellanos y dispone dos estrechas naves laterales formadas por gruesas columnas. En la plaza procura que el templo produzca a quien lo contempla la impresión de encontrarse lo mas al fondo posible. así, dispone en primer termino una amplísima plataforma. Las alas de la gran plaza actúan de bastidores, y los numerosos cuerpos cilíndricos de su columnata contribuyen también con su perspectiva a empujar hacia el fondo la fachada del templo.

El interior del palacio es una interminable sucesión de salones ricamente decorados, donde alternan tapices de la fabrica de los Gobelinos con los cuadros, los espejos, los bronces dorados y los mármoles de colores. Dirigió toda esta decoración Carlos Lebrun, cuya obra maestra es el gran salón de los Espejos que da frente al jardín. El estilo de Luis XIV cuenta con un decorador de gran personalidad, llamado Berain, que en sus composiciones demuestra un gusto muy acusado por la ornamentación de tipo mixtilíneo y cuyas creaciones dejan sentir su influencia del país. Con las naturales diferencias en la forma de los motivos ornamentales, traza grandes tableros grutescos, de tradición renacentista. El punto culminante y mas original del arte decorativo barroco francés se alcanza durante el reinado de Luis XV, pues el breve periodo de la Regencia es como un primer capitulo del mismo. La característica fundamental y mas original estilo XV o rococó como lo denominan los alemanes, es la casi total desaparición de la línea recta y la aparición de la asimetría. La línea se hace voluptuosa y femenina y todo adquiere un marcado carácter frívolo, muy acorde con la vida palaciega de la época. El tema ornamental mas característico es la “rocaille” o rocalla, especie de trozo de concha irregular y asimétrica, cuya creación no es propiamente francesa, sino que se debe a un grupo de decoradores en gran parte extranjeros, entre los que destaca el holandés Oppenord. Igualmente típico es un ornamento de forma arriñonada, que en posición vertical es también asimétrico y de forma con frecuencia parte de la rocalla.

Estos motivos combinados se hallan presentes constantemente en muebles, marcos de cuadros y espejos, etc. Desaparece en este estilo todo tipo de clasicismo y las paredes se cubren de espejos que se alternan con los tapices y telas. Arquitectura Barroca Española. El barroco es uno de los estilos que conocieron mejor fortuna en España. En ningún otro país se llega a aúna riqueza ornamental tan exuberante ni a un distorsionamiento tan radical de las formas. A diferencia de Italia y de Francia, donde la acumulación de elementos decorativos se lleva a cabo en los interiores, en España esta ornamentación sale al exterior invadiendo las fachadas. Sin embargo, este dinamismo barroco que se siente tan intensamente en lo decorativo, no llega en lo arquitectónico. La concepción general del edificio apenas varia con respecto al renacimiento y las movidas plantas borrominescas no se adoptan en España, salvo en muy contados casos y aun circunstancialmente. Entre los mas grandes creadores del barroco español figuran José Churriguera, Pedro Ribera y Narciso Tome. Churriguera pertenecía a una larga familia de arquitectos y trabajo en Madrid y Salamanca. Las únicas obras de fabrica seguras que poseen de José Churriguera son el palacio de Nuevo Baztán, adornado con gruesos baquetones de escasa proyección y anchas fajas resaltadas, y la actual Academia de San Fernando. Capitulo importante de su obra lo constituyen los retablos, si bien tanto en el de la iglesia de San Esteban, de Salamanca, como en los restantes conocidos, se limita a emplear las columnas salomónicas de proporciones gigantescas utilizadas ya anteriormente por Herrera el Mozo. Pedro de Ribera es el difundidor del estilo churrigueresco a sus últimos extremos e imponiéndole un carácter personalísimo.

Formado probablemente con José Churriguera, concibe las portadas con un movimiento y riqueza hasta entonces desconocidos en la arquitectura europea. Como la obra maestra de Ribera se considera la portada del Hospicio de Madrid. En ella, el violento ímpetu ascendente, tan propio del barroco, eleva el conjunto curvando la cornisa del entablamento y rompiendo la de la fachada, cuyo trozo central, a modo de penacho sirve de remate a la portada. Caprichosas claraboyas agujerean las amplias enjutas mientras que las del segundo cuerpo dispone unos vasos con típico sentido barroco del contraste. Concebida la portada como un retablo, un gran cortinaje la escuadra lateralmente. Si Ribera representa el punto culminante del barroquismo español peninsular en cuanto a la decoración, quien encarna la manera mas exaltada el ansia de espacio del barroco es el leonés Narciso Tomé, cabeza de la familia de arquitectos decoradores de ese nombre.

Su obra cumbre y otra de las joyas del barroco español es el Transparente de la Catedral de Toledo. Se trata de un enorme y teatral retablo construido con ricos mármoles y bronce. Esta trazado en perspectiva a fin de fingir una profundidad que no tiene. Para favorecer esa perspectiva con un violentísimo efecto de luz, cala una de las bóvedas de la girola y labra sobre ella una enorme linterna, donde la parte superior del retablo se hace escultura para acabar fundiéndose en una forma pintada representativa de la Gloria.Arquitectura Neoclásica. La desenfrenada libertad del rococó hubo de provocar, al fin, una reacción, preparada ya desde mucho antes por pensadores y estudiosos del arte, al mismo tiempo que por trascendentales acontecimientos. Nuevamente se vuelve la mirada a la antigüedad clásica en la sencillez y grandiosidad grecorromanas se ve el remedio a todos los excesos del viejo estilo. Se idealiza el mundo antiguo y prende el deseo de implantar las virtudes que se le atribuyen y logra, a través de ellas, el retorno a la felicidad arcaica. La revolución francesa adopta este ideal y favorece la formación del neoclásico, estilo, que llega a su apogeo durante el imperio napoleónico.  (Fuente oficial del articulo: Enciclopedia CEAC, del encargado de obras “historia de la arquitectura”.)




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