Como consecuencia de su rigidez, el pavimento de hormigón tiene considerable resistencia de flexión denominada también de viga y alta capacidad para distribuir las cargas.

Con una razonable uniformidad de la subrasante y previniendo los cambios volumétricos excesivos de los suelos expansivos con un cuidadoso control de la humedad y densidad durante la compactación, se logra una superficie adecuada para asiento del pavimento. La compactación de los suelos expansivos con humedades iguales o ligeramente superiores a la óptima del ensayo IRAM 10511 (AASHO normal T99-70), controlará efectivamente sus cambios volumétricos, aún en lugares de extensos períodos de tiempo seco, siempre que se evita el secado de esos suelos, antes de construir el pavimento.
Debe merecer especial cuidado, la compactación de los rellenos de zanjas abiertas para la instalación de conductos de servicios públicos y en las cercanías de estructuras nuevas o existentes. Los pavimentos de calles de los sistemas de tránsito general y arterial mayor que soportarán un tránsito frecuente de camiones pesados, se asentarán sobre subbases con el fin de prevenir el bombeo de los suelos finos de la subrasante. Cuando las subbases sean necesarias serán diseñadas y construidas con los mismos cuidados que el pavimento de hormigón. El soporte que la subrasante presta al pavimento se expresa con el valor del módulo de reacción ¨k ¨ de la subrasante y pude ser determinado mediante ensayos de carga en el terreno o por correlación con valores soportes establecidos mediante otros ensayos. Gracias al colaborador Aquino Ortiz M. por enviarnos esta interesante información.



